Con el mismo cuchillo de cocina con el que mató a su hijo, de 7 años, Francisco Javier Alvarez Carrión, de 44 años, se suicidó después. Una hermana del parricida avisó a un cerrajero el jueves por la noche para que abriera la puerta de la casa después de que la madre del pequeño la alertara de que su ex marido no le había entregado al niño y de que tampoco daba señales de vida.

La Unidad de Investigación de los Mossos d´Esquadra de Sabadell se hizo cargo de un caso en el que hay poco que investigar. El matrimonio se separó hace unos años y el hombre, según varias fuentes, no aceptaba el desenlace de vivir sin la que fue su mujer. Hace poco más de un año, Alvarez Carrión se trasladó a vivir al piso de su hermana. En el bloque, en el número 27 de la Vía Aurelia de Sabadell, los vecinos, sin dar crédito todavía a la noticia, aseguraban ayer que nada en el comportamiento del padre hacía sospechar tan trágico desenlace.

La madre tenía la custodia del pequeño, pero permitía al padre quedarse con él algunas tardes, además de los días establecidos judicialmente. Juan Frías, conserje del edificio, está conmocionado. "Se les veía muy bien. Padre e hijo cogidos de la mano y jugando en la calle", aseguró.