La Virgen del Rocío procesionó ayer durante diez horas a hombros de los almonteños, en un recorrido en el que estuvo unas tres horas protegida por una cubierta de plástico ante la amenaza de lluvia y que sólo fue retirada cuando la ermita estaba a la vista para dar cobijo a la imagen en su altar.

Eran las 3:14 horas de la madrugada cuando los almonteños se hacían con las andas del paso de plata de la Blanca Paloma, en una maniobra que volvió a ser un calco de la del año pasado, aunque fueron muy pocos los intentos abortados por los más veteranos de hacerse con la imagen antes de que el simpecado de la Hermandad Matriz llegase a la ermita cerrando el Rosario.

Nada más llegar a la ermita no hubo forma de parar el ansia de los jóvenes almonteños, que tuvieron la Virgen a hombros hasta que la devolvieron a su altar a las 13:45 horas, produciéndose por el camino escenas especialmente emotivas, como los "vuelos" de los niños a manos de los "costaleros" para ser acercados lo más posible a la Virgen.

Es una de las escenas más emocionantes de un recorrido en el que hubo que hacer verdaderos esfuerzos para que la Blanca Paloma pudiese saludar como se merecía a la Hermandad de Huelva, que este año cumplió 125 peregrinaciones. A la llegada a la hermandad onubense no había hueco físico para que el paso pudiese llegar a su puerta, y los hermanos tuvieron que hacer un pasillo para que se acercase lo más posible a su casa hermandad.

Destacó además la cita con el grupo Requiebros a las puertas de la Hermandad Matriz, donde el grupo cantó las sevillanas No hay quien te lleve .