El segundo cantaor que subió al escenario de Fátima fue Rafael Ordóñez, una voz cordobesa de primera fila, muy apreciado en la peña organizadora por su continuada colaboración, y destacada categoría artística, que comenzó su actuación con una soleá polá, seguido de cantes de Levante, Romance a Federico García Lorca, caracoles, para finalizar también por fandangos. Una lucida actuación, como es habitual en este cantaor, uno de los mejores representantes del cante cordobés.