Un frente de lluvias avanzó ayer con fuerza por todo el valle del Ebro, desde el País Vasco hasta Cataluña, y dejó a su paso un sinfín de pueblos inundados y numerosos destrozos. No fueron precipitaciones extraordinarias, pero sí de una gran intensidad, a menudo 50 litros por metro cuadrado en menos de una hora. Las provincias peor paradas fueron Zaragoza, especialmente la comarca de Calatayud, y el sur de Navarra, aunque también llovió abundantemente en Soria, Huesca, La Rioja, Teruel y en Lérida. El frente avanzaba anoche hacia el litoral catalán.

Más al sur, el litoral mediterráneo vivió una nueva mañana de tormentas aisladas en Castellón y, en menor medida, Alicante, Valencia y el sur de Tarragona. El máximo de precipitación correspondió a la localidad castellonense de Vall d´Alba (66 litros). En Gandía (Valencia), el fuerte viento favoreció la formación de un insólito tornado, aunque no se informó de daños de consideración.

RESCATADO DE UN AUTOCAR

En Navarra, las lluvias comenzaron por la noche y afectaron sobre todo a las comarcas de la Ribera Alta y Tafalla, donde se inundaron bajos de viviendas, explotaciones ganaderas y polígonos industriales. También ocasionaron algunos problemas de tráfico en núcleos urbanos y varias carreteras locales. El récord de lluvia fue para Andosilla, con 94 litros.

Basilio Sánchez, alcalde de Azagra, uno de los municipios navarros más perjudicados, explicó que los daños habían sido "muy importantes" en el casco urbano --se inundaron el ayuntamiento, el centro médico y el colegio-- y la agricultura. Muy cerca, un autobús que se dirigía hacia Pamplona se vio sorprendido por una tromba y fue arrastrado por las aguas. El conductor y único ocupante del vehículo tuvo que ser rescatado con la ayuda de grúas.

En Calatayud (Zaragoza) se recogieron 40 litros por metro cuadrado en sólo 35 minutos, una intensidad que llevó al alcalde de la localidad, Fernando Martín, a declarar que se trataba de la mayor inundación de las últimas décadas. Los servicios de emergencia se vieron desbordados: resultaron afectados numerosos vehículos, al igual que decenas de bajos comerciales, patios y aparcamientos. Entre los inmuebles afectados figura la colegiata del Santo Sepulcro y el recinto ferial, que debía inaugurarse hoy. Las precipitaciones fueron incluso superiores en localidades cercanas, como Morata de Jalón y Tauste, con unos 70 litros. Curiosamente, la misma comarca sufrió recientemente una inundación que obligó a cortar la N-2 y la línea férrea Zaragoza-Madrid.

Finalmente, en Lérida, los 60 litros recogidos en sólo 20 minutos en Alpicat anegaron la red de alcantarillado del municipio y las calles se convirtieron, según los vecinos, "en auténticos ríos".