El cordobés Martín Caballero Gómez, fallecido en enero en Badajoz, recibirá la emocionada despedida de familiares y amigos en la misa de requiem que se celebra esta tarde en San Nicolás. Martín Caballero murió a la edad de 48 años en Badajoz, donde era gerente del Area de Salud, y su inesperado fallecimiento conmocionó al mundo de la sanidad de la Comunidad de Extremadura, donde llovieron las muestras de condolencia por la ausencia de un excelente profesional, un buen compañero y, ante todo, un hombre de grandes valores humanos, caracterizado por su rectitud, simpatía y bondad.

Martín Caballero forjó su vida profesional y personal en Badajoz, al lado de su esposa, la también cordobesa Candela Eraso Luca de Tena, y de sus tres hijos. Un infarto trocó su brillante trayectoria, ya marcada por la muerte de su esposa apenas medio año antes. En Córdoba, de donde estuvo ausente tanto tiempo, pero adonde siempre volvía, deja a su madre, a sus hermanos, a su familia política y a muchos amigos.

Decía Martín Caballero a sus amigos, en su felicitación de Navidad: "Un año en busca de la tierra prometida; es un gustazo ir en el mismo barco, camino del mismo lugar". Y así lo recuerda, desde Badajoz, José Manuel González Lena, para quien "el gustazo ha sido nuestro, particularmente me siento orgulloso de que al inicio de la travesía me llamaras para enrolarme de grumete". Lena, "intentando encajar y comprender tu ausencia", se hace eco de su mensaje de "luchar sin descanso, convencidos de que todo lo que hagamos ha de ser por el bien del que nos necesite", y le promete que "a tus hijos les haremos comprender cuán grande era su padre, y grabaremos tu nombre en la proa del barco, para que se sientan orgullosos".