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Semana Santa en Córdoba

Villa del Río: Pasión con agua y cielo en la puerta de Córdoba

La Semana Santa villarrense sigue con paso firme en el engrandecimiento de sus diferentes estaciones de penitencia, ganando mucho por sus calles estrechas que desembocan en plazuelas donde el público disfruta de los momentos más esperados del año

Vecinos y visitantes se aglomeran para ver el paso de la Magdalena en la plaza de la Constitución (Carrera Oficial).

Vecinos y visitantes se aglomeran para ver el paso de la Magdalena en la plaza de la Constitución (Carrera Oficial). / CÓRDOBA

Rafael Castro

Rafael Castro

Córdoba

La primavera en Villa del Río no entra por el calendario, sino por el olfato. Hay un momento preciso, justo cuando el sol de marzo empieza a calentar las fachadas blancas de la calle Pablo Picasso, en el que el aire se espesa con una mezcla inconfundible: el azahar de los huertos cercanos y el incienso que escapa por las puertas de la parroquia de la Inmaculada Concepción. En este 2026, la Puerta de Córdoba se abre de par en par para mostrar al mundo que su Semana Santa no es solo una sucesión de desfiles, sino un latido colectivo que une a generaciones bajo un mismo capirote.

Hacer este recorrido en 2026 nos permite confirmar que la Semana Santa de Villa del Río no es estática. Crece con la nueva imaginería de artistas locales como Sebastián Montes, se fortalece con el segundo mercado cofrade y se mantiene viva en las manos de los braceros y costaleros. Es una semana de 15.000 matices, de encuentros en la calle y de una fe que, como el río que da nombre al pueblo, siempre fluye y siempre es distinta. Villa del Río no solo es la puerta de Córdoba; es la puerta a una forma de sentir la Pasión que no se olvida nunca.

Todo comienza con el crujir de las palmas. El Domingo de Ramos en Villa del Río tiene nombre de mujer y de esperanza. La Franciscana Hermandad de la Paz y Esperanza pone en la calle a La Borriquita. Es la procesión de los niños, de las palmas rizadas y del futuro de la tradición.

Jesús en su entrada a Jerusalén.

Jesús en su entrada a Jerusalén. / CÓRDOBA

Hay que disfrutar de momentos como el paso de Nuestro Padre Jesús de los Reyes avanzando por la calle Libertad, con el acompañamiento de la Agrupación Musical La Madrugá. Es sentir que la Semana Santa acaba de nacer de nuevo. Este año estrena candelabros arbóreos de madera de cedro, del tallista sevillano Juan Manuel Pérez Bernal, primera fase del proyecto de tallado (tulipas y casquillos de metal cincelado); Libro de Reglas, de Orfebrería Capilla (Andújar), donado por la Familia Jiménez-Marchal. Además, incorpora broche de plata con las reliquias de Mª Ana Mogas, a cargo del orfebre Rafael Rubio; medallas de hermandad, del orfebre Rafael Rubio; penacho de plumas para el soldado romano y túnica marrón franciscana, confeccionada por María Castilla Orozco.

Este año, el cartel oficial, obra de Leandro Lara, ha capturado la esencia de la madurez cofrade, pero en las calles el protagonismo lo tiene la Semana Santa Chiquita, que este año celebra su vigésimo aniversario. Ver a los más pequeños portar sus pasos en miniatura el 22 de marzo ha sido el preludio perfecto para esta explosión de fe.

Tras el estallido de júbilo, el pueblo se recoge. Los primeros días de la semana son de preparativos, de cera que se funde y de altares que se montan. Sin embargo, el Miércoles Santo el tono cambia. La Hermandad de la Humildad (el Señor de la Presentación al Pueblo) inunda las calles de azul marino y sobriedad. «La Humildad no solo es una advocación, es la historia de una hermandad que supo resurgir de sus cenizas tras la contienda civil y que hoy custodia reliquias de San Bartolomé Apóstol», asegura Fran Cendra, presidente de la Agrupación de Cofradías. Este 2026, la cofradía llega con la consolidación de su misterio, donde la talla de Barrabás -obra del imaginero local Sebastián Montes Carpio- sigue impresionando por su realismo y fuerza expresiva.

El Jueves Santo es el día del amor fraterno y de las grandes devociones. Cuando el sol cae, Villa del Río se convierte en un escenario de contrastes. La Oración en el Huerto, con su estética moderna y elegante, recuerda el inicio de la agonía.

Oración al Huerto, uno de los pasos más valiosos de Villa del Río.

Oración al Huerto, uno de los pasos más valiosos de Villa del Río. / CÓRDOBA

La Santa Cruz y los Blanquillos es el cordón umbilical con el siglo XIX. Esos penitentes con peluca de fibra de pita y corona de mimbre nos recuerdan que la fe en este pueblo tiene raíces profundas y singulares.

Por su parte, ver el palio de la Virgen de la Paz y Esperanza bajo la noche villarrense es una experiencia sensorial donde la música de palio y el aroma a cera lo inundan todo.

El Viernes Santo se vive en el corazón de la villa. Si hay un día que define esta celebración es el Viernes Santo. A las seis de la mañana, cuando el frío del Guadalquivir todavía cala los huesos, la ‘Madrugá’ despierta a este pueblo hospitalario, que durante estos días se hace mucho más.

El Sermón del Paso es un drama sacro único. Es, sin duda, el momento más esperado cada año. En la plaza de la Constitución, frente al Ayuntamiento, el tiempo se detiene. Desde el balcón, el sacerdote narra la Pasión, mientras las imágenes de Jesús Nazareno, la Magdalena, San Juan y la Virgen de los Dolores escenifican los encuentros. La hermandad de María Magdalena estrena cruz de guía en estilo renacentista en pan de oro y marmoleada (taller de Sebastián Montes Carpio, de Villa del Río), elaborado este año y donado por Francisco de Asís Sendra Montes. El paso de la Semana Santa Chiquita ha sido adaptado para costaleros, faldones y respiraderos, siendo ejecutado por los hermanos Francisco Javier Yedres Criado y Ángela Platero Morales. También estrena el collar dorado con piedras granates, donado por María Mantas Molleja en julio del pasado año, así como los pendientes de filigrana en metal dorado con piedras granates, donado por Francisco Manuel García León el pasado mes de febrero.

Escuchar los versos de «Yo, Poncio Pilatos...» de tradición oral, es conectar con una identidad que se ha salvado del olvido gracias al empeño de los vecinos. Este 2026, el recuerdo de grandes saeteros locales como Francisco Tabares sobrevuela la plaza en cada silencio.

San Juan, el joven apóstol de Villa del Río.

San Juan, el joven apóstol de Villa del Río. / CÓRDOBA

Por la noche, el luto se vuelve oficial. El Santo Entierro procesiona con una elegancia fúnebre que sobrecoge. El silencio solo se rompe por el rachear de los costaleros y el golpe del llamador. La Virgen de la Soledad, magistral obra de Martínez Cerrillo, cierra el cortejo como la madre que llora a un hijo, pero con la majestad de una reina.

El Domingo de Resurrección es el triunfo de la luz. La Semana Santa de Villa del Río no termina en el Sepulcro. El Domingo de Resurrección es una fiesta de luz y color. El encuentro entre el Resucitado y la Virgen de la Soledad (despojada ya de su luto para lucir el manto blanco) es una vivencia colectiva. La lluvia de pétalos se convierte cada año en una tradición tan hermosa que ha sido clave en la búsqueda de la declaración de Fiesta de Interés Turístico. Miles de pétalos caen desde los balcones, mientras las campanas de la Inmaculada Concepción repican a gloria. Para disfrutar de la Semana Santa de Villa del Río no basta con saber qué procesiona, hay que saber dónde situarse. La fisonomía del pueblo, con sus calles estrechas que desembocan en plazas amplias, ofrece ecos acústicos y visuales únicos.

Se puede establecer una interesante hoja de ruta para no perderse ni un detalle estratégico en este 2026 para ver la Pasión de principio a fin. El Domingo de Ramos, la alegría en la Puerta de Córdoba, siendo un lugar clave la calle Juan de la Cruz. Es el momento en el que la Borriquita enfila hacia la parroquia. El contraste de las palmas altas contra las fachadas blancas y el bullicio infantil crea una estampa de luz perfecta para la fotografía. Si se desea ver la ‘levantá’ más emotiva hay que situarse cerca de la puerta del templo en la salida. El esfuerzo de los costaleros con el sol de la tarde es espectacular. El Miércoles Santo destaca el recogimiento de la Humildad. El lugar clave es la calle Pablo Picasso. Es una calle con una sonoridad especial. El silencio que precede al paso de la Humildad permite escuchar perfectamente el rachear de las zapatillas sobre el asfalto y las órdenes del capataz. La estrechez de la vía hace que el misterio de Montes Carpio parezca aún más imponente.

Imagen de Nuestro Padre Jesús.

Imagen de Nuestro Padre Jesús. / CÓRDOBA

El Jueves Santo es interesante el encuentro de las mantillas en la plaza de la Constitución (frente al ayuntamiento). Es el centro neurálgico. Aquí se podrá ver el paso de la Oración en el Huerto y, poco después, el contraste con la elegancia de la Virgen de la Paz y Esperanza. Un rincón secreto es buscar la revirada de la calle Libertad. Es un punto donde los palios lucen su máximo balanceo (el ‘mecer’) y el aroma a incienso se queda concentrado entre las casas.

El Viernes Santo la cita ineludible está en la mañana de la plaza de la Constitución (Sermón del Paso). Es obligatorio. Hay que estar allí para ver el Encuentro. Es importante estar situado cerca de las vallas centrales para ver cómo las imágenes ‘interactúan’ entre sí siguiendo la narración del orador. Es el momento más singular de la Semana Santa villarrense. En la noche, el lugar clave es la entrada del Santo Entierro en la parroquia. La oscuridad casi total rota solo por los hachones de cera crea un ambiente de respeto sobrecogedor. Estrena medalla de oro de Nuestra Señora de la Estrella, donada por Francisca López Ruano; pendiente de oro, convertido en broche (imagen pequeña de la Virgen), donado por Francisca López Ruano; pañuelo con encaje de croché blanco, realizado por Carmen Ruano Moyano y donado por Francisca López Ruano; mantilla marfil; donación anónima; restauración de la corona procesional (metal cincelado, repujado y dorado), acometida por Orfebrería Angulo Bronces (Lucena); y pañuelo blanco de encaje de bolillos donado por Francisca Navarro Quesada. El Domingo de Resurrección hay que subirse a los balcones, desde donde se vive la famosa petalada, mientras el Resucitado avanza. Es un ambiente festivo, lleno de música alegre y campanas. Este año estrena la restauración de las varas de cetro y la vara del estandarte en baño de plata y dorado, realizado en Paula Orfebres (Lucena); la confección de trajes de hermanos llevada a cabo por Josefina Calzada y la ampliación de paso chico en metálica, realizada en Metater de Villa del Río. La música la pondrá la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Cautivo de Villa del Río.

Paso a paso

  • Domingo de Ramos:

La Borriquita. Salida: Iglesia de la Inmaculada Concepción (11.30 h).

  • Miércoles Santo:

La Humildad. Salida: Iglesia de la Inmaculada Concepción (20.45 h).

  • Jueves Santo:

Oración en el Huerto. Salida: Iglesia de la Inmaculada Concepción (20.30 h).

Paz y Esperanza. Salida: Parroquia de la Inmaculada (20.45 h).

  • Viernes Santo:

Nazareno. Salida: Capilla de Jesús Nazareno (06.00 h).

Santa María Magdalena. Salida: Parroquia de la Inmaculada Concepción (07.45 h).

La Soledad. Salida: Parroquia de la Inmaculada Concepción (09.10 h).

San Juan y María Santísima del Amor. Salida: Parroquia de la Inmaculada Concepción (10.00 h).

Estudiantes y Los Dolores. Salida: Parroquia de la Inmaculada Concepción (20.30 h).

Santo Entierro. Salida: Parroquia de la Inmaculada Concepción (21.00 h).

  • Domingo de Resurrección:

Santa María Magdalena. Salida: Iglesia de la Inmaculada Concepción (09.15 h).

Resucitado. Salida: Parroquia de Guadalupe (09.30 h).

Soledad. Salida: Parroquia de la Inmaculada Concepción (09.45 h).

San Juan y María Santísima del Amor. Salida: Parroquia de la Inmaculada Concepción (10.00 h).

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