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Semana Santa en Córdoba

Montoro: El estruendo de la piedra y el oro con lección de historia

La Semana Santa de Montoro, ciudad situada en el meandro encajado del río Guadalquivir, ofrece uno de los paisajes más bellos de Andalucía y custodia una de las tradiciones más singulares y sobrecogedoras en su Semana Santa, destacando la devoción al Nazareno o sus peculiares romanos

Más de quinientos romanos desfilan en la Semana Santa de Montoro, convitiéndose en uno de los grandes emblemos de estos días.

Más de quinientos romanos desfilan en la Semana Santa de Montoro, convitiéndose en uno de los grandes emblemos de estos días. / CÓRDOBA

Rafael Castro

Rafael Castro

Córdoba

La Semana Santa de Montoro es una mezcla indisoluble de arte barroco, disciplina militar (el Imperio) y una fe que se transmite de abuelos a nietos en las cuadrillas. No es solo una fiesta para creyentes; es una lección de historia, antropología y estética que deja huella en cualquiera que se atreva a subir sus cuestas.

En el corazón de la provincia de Córdoba, allí donde el Guadalquivir se retuerce en un abrazo de meandro sobre la piedra molinaza roja, se celebra una de las manifestaciones religiosas más impactantes de Andalucía. La Semana Santa de Montoro, declarada de Interés Turístico Nacional de Andalucía, no es solo una sucesión de pasos, es un teatro sacro que toma las calles, un despliegue de historia viva donde el Imperio Romano, las figuras bíblicas y el fervor popular convergen en un escenario de cuestas imposibles y arquitectura medieval.

Si hay algo que define a Montoro es su Imperio Romano. Con más de tres siglos de historia, no son simples figurantes: son una institución. Cientos de hombres vestidos con corazas de terciopelo, cascos de orfebrería y espectaculares plumeros desfilan con un paso rítmico que hace vibrar el suelo de la ciudad.

Junto a ellos, la figura bíblica de los Apóstoles, que aportan un cromatismo barroco único. No se limitan a caminar, sino que interactúan, representan pasajes y mantienen viva una tradición que se remonta al siglo XVII.

La Humildad, del Martes Santo.

La Humildad, del Martes Santo. / CÓRDOBA

Para este año 2026, la Semana Santa de Montoro llega con un impulso renovado tras consolidar su expediente para la declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional (a nivel estatal). Entre las novedades destacan las restauraciones y estrenos. Varias hermandades, como la de la Vera Crux (la más antigua, ya que data de 1554), estrenan la restauración de tallas y elementos de orfebrería, recuperando el brillo original del barroco montoreño. Por otro lado, en cuanto a digitalización, la Agrupación de Cofradías ha lanzado una ‘app’ actualizada con geolocalización en tiempo real de los pasos, crucial para moverse por el intrincado casco histórico. Igualmente, están previstos aniversarios musicales. Las bandas locales, auténticos motores culturales del municipio, celebran certámenes especiales este año, destacando el papel de la Banda de Cornetas y Tambores y la Asociación Músico-Cultural Juan Mohedo.

Domingo de Ramos: la ilusión

La mañana comienza con La Borriquita. Es el instante de los niños y las palmas. Sin embargo, el momento clave es la representación de los Apóstoles, que acompañan al Señor de la Pollinica. Por la tarde se celebra el solemne traslado en vía crucis del Santísimo Cristo de las Penas, desde la parroquia del Carmen, en la plaza del Charco, hasta la iglesia de Santa María de la Mota.

Lunes y martes: sobriedad en la cuesta

El Lunes Santo es la noche del Cristo de la Misericordia. El silencio solo se rompe por el sonido de la música de capilla desde la parroquia de San Bartolomé hasta la iglesia de San Sebastián. El Martes Santo destaca la Hermandad de La Humildad en su Presentación ante Pilato y Nuestra Madre y Señora de la Consolación y Esperanza, con su salida desde la parroquia del Carmen.

Miércoles Santo: La Sentencia

El Santísimo Cristo de las Penas procesiona en una de las noches más estéticas. El contraste entre el blanco de las túnicas y el rojo de la piedra molinaza de los edificios es sobrecogedor. Acompaña la música de capilla de la cofradía. Destaca el paso por las callejas estrechas de la localidad. La imagen es del siglo XV, de estilo gótico mudéjar.

Imagen del Santísimo Cristo de las Penas el Miécoles Santo.

Imagen del Santísimo Cristo de las Penas el Miécoles Santo. / CÓRDOBA

Jueves Santo: El estallido del imperio

A partir de la tarde, Montoro cambia. Los romanos realizan sus desfiles por las plazas principales, tras la recogida del comandante. Es el día de la Vera Crux y la Flagelación. Al caer la noche, se produce uno de los momentos más esperados, el Prendimiento en la plaza Hijas de la Caridad. El Piadoso y Antiquísimo Coro de Nuestro Padre Jesús Nazareno se prepara para cantarle al Rey de Montoro, Nuestro Padre Jesús.

La Madrugada: La noche de Padre Jesús

Es el epicentro de la fiesta. Montoro no duerme. A las 2.00 de la madrugada se produce la salida de Nuestro Padre Jesús Nazareno. En el Arco de la Cárcel, ver pasar al Nazareno bajo este lugar es una experiencia mística. Otro momento fundamental es el Sermón del Paso. En la Plaza de España, donde miles de personas se agolpan para escuchar el sermón, donde los «sentencieros» leen la sentencia de Pilatos y el coro interpreta el ‘Miserere’. Es el corazón emocional de los montoreños.

Viernes Santo: El Santo Entierro

Tras la intensidad de la madrugada, llega la solemnidad. Desde la iglesia de San Sebastián salen los pasos del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de las Angustias. Continúa más tarde, el Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad, que recorren las calles en un silencio absoluto, solo roto por el paso de los romanos que ahora desfilan con las picas hacia abajo en señal de luto.

Domingo de Resurrección: El reencuentro

La alegría vuelve con el Resucitado, que sale desde la ermita de la Virgen de Gracia. Este año le acompaña la Agrupación Musical Santísimo Cristo de la Salud, de Alcalá la Real (Jaén).

La incorporación del apostalado supuso un hito.

La incorporación del apostalado supuso un hito. / CÓRDOBA

Soldados de terciopelo

El Imperio Romano de Montoro (que se conocen popularmente como los romanos) no es una banda de música al uso, ni un grupo de figurantes. Es una corporación centenaria con una jerarquía y un misticismo propios. Lo que se puede ver en las calles de Montoro es una de las vestimentas más costosas y elaboradas de Andalucía. Por un lado, la coraza está realizada en metal cincelado (orfebrería pura), ajustada al torso. Por otro lado, el terciopelo, a diferencia de otros lugares, aquí visten calzones y mangas de terciopelo bordado en oro, generalmente en colores granate, verde o azul oscuro según el rango. También hay que mencionar el casco y el plumero. Los cascos son piezas de coleccionista, rematados por espectaculares plumeros de plumas de avestruz que pueden llegar a medir más de 50 centímetros, creando un efecto de movimiento hipnótico al desfilar. Finalmente, las botas, de piel fina, cordones cruzados y, a menudo, con detalles de orfebrería. Son los más numerosos de España.

El desfile: El paso

El Imperio no camina, marca el paso. Es un paso corto, rítmico y vibrante que hace que el metal de las armaduras y las lanzas tintinee al unísono. Acerca de las imágenes, si el Imperio es el cuerpo, Padre Jesús es el alma de Montoro. Su hermandad es una de las más potentes y cuenta con ritos que se han mantenido intactos desde el siglo XVII.

El coro del Padre Jesús

Es una de las joyas inmateriales de la Semana Santa. Un grupo de hombres que, con voces graves y sin acompañamiento instrumental (o con un mínimo apoyo de viento), cantan los misereres y las coplas de pasión. Escucharlos en el silencio de la madrugada del Viernes Santo, en una calle estrecha y oscura, es una experiencia que eriza la piel incluso al no creyente. El momento cumbre es el Sermón del Paso. Al amanecer del Viernes Santo, en la Plaza de España, ocurre algo que define a Montoro.

Desfile marcial sobre el suelo adoquinado.

Desfile marcial sobre el suelo adoquinado. / CÓRDOBA

Durante la sentencia, un romano sube a un estrado y lee la sentencia de muerte de Jesús con una entonación antigua y dramática. A continuación, llega el momento de El Rostro: se produce el encuentro de las imágenes (El Nazareno, la Virgen de los Dolores, San Juan y la Magdalena). Y, por último, la bendición: el momento en que la imagen de Padre Jesús (que tiene un brazo articulado) bendice a los cuatro puntos cardinales de la ciudad. Es el minuto de mayor silencio de todo el año; solo se oye el viento y el llanto de algunos devotos.

Una curiosidad histórica

Una curiosidad en torno a esta Semana Santa es que los romanos tienen un papel «civil» durante la semana. Tradicionalmente, se dice que ellos «toman las llaves» de la ciudad durante los días de Semana Santa, custodiando los templos y los pasos como si Montoro fuera una fortaleza bajo la ley del Imperio hasta la Resurrección.

Este año, el Imperio Romano estrena la restauración de los estandartes de las centurias, piezas de bordado en oro de finales del siglo XIX que habían perdido su esplendor. Verlos desfilar bajo el sol de la tarde es como ver un museo viviente.

Otro momento curioso y lleno de energía son las carrerillas. En ciertos puntos del recorrido de algunas procesiones (como la de los Santos el Viernes por la mañana), los portadores de los pasos realizan carreras cortas que rompen la parsimonia habitual del desfile, simbolizando la alegría o la urgencia de ciertos pasajes bíblicos.

Las Penas

Otros aspectos singulares están relacionados con el Miércoles Santo y la hermandad de Las Penas. Esa noche se apagan las luces del centro histórico y el único sonido es el de un tambor sordo y las cadenas de algunos penitentes. El paso se produce por las callejuelas gótico-mudéjares cerca de la parroquia de San Bartolomé es inolvidable.

Y, respecto al Sermón del Paso, que tiene lugar en la mañana del Viernes Santo, se interpretan las sentencias (la ‘Buena’, la ‘Mala’ y la de Pilatos) y destaca la intervención del Coro de Padre Jesús, que interpreta piezas antiguas como el ‘Miserere’ o el ‘Benedictus’, aportando una atmósfera solemne y sobrecogedora.

Paso a paso

  • Domingo de Ramos:

La Borriquita. Salida: Ermita de Santa Ana (09.30 h).

Vía Crucis Las Penas. Salida: Parroquia de San Bartolomé (20.00 h).

  • Lunes Santo:

Vía Crucis Cristo de la Misericordia. Salida: Iglesia de San Bartolomé (22.00 h).

  • Martes Santo:

La Humildad. Salida: Iglesia del Carmen (21.30 h).

  • Miércoles Santo:

Las Penas. Salida: Iglesia de San Bartolomé (22.00 h).

  • Jueves Santo:

La Vera Cruz. Salida: Iglesia de Santiago (17..15 h).

La Flagelación. Salida: Iglesia de Nuestro Padre Jesús (20.00 h).

Desfile Imperio Romano. Salida: Avenida de Andalucía (18.15 h).

  • Viernes Santo:

Nuestro Padre Jesús. Salida: San Juan de Letrán (02.00 h).

Estudiantes y Angustias. Salida: Iglesia de San Sebastián (19.00 h).

Santo Entierro. Salida: Iglesia de San Sebastián (19.50 h).

  • Domingo de Resurrección:

El Resucitado. Salida: Ermita Virgen de Gracia (10.30 h).

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