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Semana Santa en Córdoba

Baena: Los judíos encumbran la Semana Santa

En el año que se conmemora el 25 aniversario de la declaración de la celebración de la Semana de Pasión como fiesta de interés turístico nacional, la localidad baenense estrenará su reconocimiento internacional, que se une también a la protección del judío como Patrimonio de la Humanidad

La Plaza de la Constitución acoge el Viernes Santo el Prendimiento de Jesús Nazareno entre una gran multitud de personas.

La Plaza de la Constitución acoge el Viernes Santo el Prendimiento de Jesús Nazareno entre una gran multitud de personas. / CÓRDOBA

Juan Carlos Roldán

Juan Carlos Roldán

Córdoba

La Semana Santa en Baena es una forma de entender la pertenencia, la tradición y, en definitiva, el alma misma de un pueblo. No se reduce a un calendario de procesiones ni a una sucesión de actos litúrgicos sino que constituye una identidad arraigada que se transmite de generación en generación como un legado ancestral, íntimo y común.

Precisamente, en el año en el que se conmemora el 25 aniversario de la declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional (reconocida en 2001), la Semana Santa de Baena estrenará la declaración como Fiesta de Interés Turístico Internacional, que se une al reconocimiento del judío y el tambor como Patrimonio de la Humanidad desde 2018. Esta nueva declaración no ha sido fruto de la casualidad ni de la improvisación. Es el reconocimiento a siglos de historia, a una conciencia sólidamente construida y a una estructura cofrade tan compleja como singular en el panorama andaluz y español. Este título no cambia la esencia de Baena; simplemente confirma ante el mundo lo que en Baena se ha sabido siempre, que su Semana Santa posee un carácter propio, irrepetible y profundamente asimilado.

Durante estos días, Baena articula un entramado social y simbólico en el que todo gira en torno a hermandades, cofradías, cuadrillas, judíos coliblancos y colinegros, centurias romanas y figuras bíblicas. Esta riqueza organizativa no es un elemento accesorio, sino uno de sus grandes valores. Patrimonio, protocolos, estatutos y normas -que en Baena se conocen popularmente como «usos y costumbres»- confluyen en un engranaje perfectamente coordinado que convierte cada desfile procesional en una obra coral de precisión.

Los recorridos procesionales constituyen, además, un verdadero viaje por la historia del pueblo. Las calles estrechas, las pendientes pronunciadas, las plazas y las fachadas encaladas componen un escenario que no necesita artificio. El discurrir por estas calles, el paso ajustado bajo balcones casi al alcance de la mano, la combinación de la cal con el brillo de los metales y la luz de los cirios convierten cada estación de penitencia en una estampa de extraordinaria fuerza plástica. No existe decorado artificial ya que el propio casco histórico se transforma en templo abierto. Cuando un paso avanza lentamente por esas calles, arquitectura, tradición y emoción se funden en una imagen que permanece grabada para siempre en la retina del visitante.

Vía Crucis del Santísimo Cristo del Perdón el Viernes Santo.

Vía Crucis del Santísimo Cristo del Perdón el Viernes Santo. / CÓRDOBA

Pero si hay un rasgo que distingue de manera inequívoca a Baena es su artesanía. Bordadoras, artesanos del metal que modelan y repujan fondos, cascos y corazas, manos expertas que curten pieles para los parches del tambor, talabarteros que modelan anillas y tahalís, cuidan hasta el último detalle del atuendo del judío… Todos ellos conforman un patrimonio vivo que ha sabido preservar su esencia sin renunciar a la excelencia. Cada pieza es fruto de un saber que no se aprende en los libros, de una dedicación que no entiende de prisas y de un orgullo por el trabajo bien hecho.

La convivencia es otra de las señas de identidad fundamentales. Los cuarteles, lugares de encuentro y descanso antes y después de las procesiones, son auténticos espacios de hermandad. Allí se comparten vivencias, se refuerzan lazos y se transmite la tradición de manera espontánea y natural. El cuartel no es solo un punto logístico; es una extensión de la familia cofrade. En torno a la mesa y la tertulia se consolidan vínculos que explican por qué la Semana Santa de Baena se vive las veinticuatro horas del día. El tambor no entiende de relojes, su sonido acompaña madrugadas, encuentros en plazas y preparativos que transforman cada rincón del municipio.

Si hubiera que condensar la singularidad de Baena en una sola imagen, esa sería la de los judíos echando las cajas en la madrugada del Miércoles Santo. En el entorno del amanecer, en el barrio de la Almedina, el tambor adquiere una dimensión casi mística. El cielo comienza a clarear y el redoble, repetido y vibrante, envuelve las piedras antiguas. Es una estampa sobria y poderosa que deja sin palabras a quien la contempla por primera vez. En ese instante, la tradición se convierte en experiencia sensorial y espiritual al mismo tiempo.

El visitante es, precisamente, uno de los grandes testigos del asombro. Quien llega por primera vez descubre pasos de notable calidad artística, escenificaciones vivas que recrean episodios evangélicos y una teatralidad que sorprende por su autenticidad. La Visita a los Sagrarios en la tarde del Jueves Santo alcanza cotas de espectacularidad difíciles de describir: orden, color, sonido y tradición se funden en una experiencia que impresiona por su intensidad y coordinación.

Sin embargo, junto a la espectacularidad cohabita el recogimiento. La Semana Santa de Baena alterna con naturalidad la fuerza y el silencio. Los Santos Oficios recuerdan el fundamento litúrgico de todo cuanto sucede en la calle. Y la madrugada del Viernes Santo, con el vía crucis de la Cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, ofrece uno de los momentos más íntimos y sobrecogedores: oración y silencio bajo la luz tenue que acompaña el tránsito de la antigua y artística talla del Cristo, portada a hombros por sus hermanos. Esa dualidad -estruendo y contemplación- constituye uno de los pilares más profundos de su identidad. La declaración de Interés Turístico Internacional, publicada en el BOE del 27 de febrero de 2026, ha reconocido precisamente esa combinación de singularidad, continuidad histórica, riqueza patrimonial y autenticidad. Ha valorado la pervivencia de tradiciones seculares y la implicación real de toda una ciudad.

Nuestro Padre Jesús del Huerto.

Nuestro Padre Jesús del Huerto. / CÓRDOBA

La labor constante y coordinada de instituciones y cofradías ha permitido fortalecer estructuras, proteger el patrimonio y proyectar la imagen de Baena más allá de sus fronteras. Este reconocimiento no pertenece a una etapa concreta ni a una persona determinada; es el resultado de un esfuerzo acumulado durante generaciones. Hoy, bajo el sello internacional, el reto es claro: mantener la autenticidad sin perder proyección. Defender el casco histórico, proteger las iglesias, cuidar la artesanía, reforzar la convivencia y garantizar que las nuevas generaciones sigan sintiendo como propio ese latido que cada primavera transforma Baena. Porque mientras haya un pueblo volcado en sus hermandades, un tambor dispuesto a sonar y una familia dispuesta a transmitir la tradición, la Semana Santa de Baena seguirá siendo, más que una celebración, la expresión viva de su identidad colectiva.

El calendario reciente añade, además, hitos significativos que evidencian la fortaleza organizativa y la continuidad histórica. El centenario de la Hermandad de María Magdalena de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno; el de la Hermandad de San Juan de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús, Santo Cristo del Calvario y Soledad de María Santísima; y el de la 8ª Cuadrilla de Judíos de la Cola Negra son prueba de que cien años solo se sostienen con compromiso, transmisión generacional y profundo arraigo.

Nueva imagen

A lo que hay que sumar que Baena continúa ampliando su patrimonio devocional y cofrade con la consolidación de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor, erigida canónicamente el 17 de enero de 2024. Se trata de una joven corporación que, no obstante, hunde sus raíces en la historia religiosa del barrio de San Bartolomé y en una advocación mariana profundamente vinculada a la memoria espiritual de la localidad.

Nuestra Señora de la Clemencia.

Nuestra Señora de la Clemencia. / CÓRDOBA

Uno de los avances más significativos en la trayectoria reciente de la cofradía ha sido la bendición de la nueva imagen de Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor, que acompañará al Santísimo Cristo de la Misericordia en sus cultos y futuras estaciones de penitencia. La ceremonia tuvo lugar en la parroquia de San Bartolomé, en el transcurso de la misa de regla, en un acto que congregó a numerosos fieles y devotos, convirtiéndose en una jornada histórica para la hermandad y para Baena. La nueva talla es obra del imaginero egabrense Salvador Guzmán Moral, quien ha concebido una Dolorosa de vestir realizada en madera de cedro real, de tamaño natural y marcada por una profunda expresividad. La imagen destaca por la delicadeza de sus facciones, la intensidad de su mirada elevada y la cuidada policromía, elementos que invitan a la contemplación y al recogimiento. Entre sus singularidades técnicas se encuentran dos juegos de manos intercambiables, que permiten diferentes lecturas iconográficas según el momento litúrgico.

Desde su erección canónica, la corporación ha experimentado un crecimiento sostenido en número de hermanos y actividad cultual, consolidando el vía crucis del Viernes de Dolores como una de las citas cuaresmales más significativas del barrio de San Bartolomé.

Paso a paso

  • Domingo de Ramos:

La Borriquita. Salida: Iglesia de Santa María l a Mayor (11.00 h).

Miserere de San Juan. Salida: Monumento a los tambores de España (20.00 h).

  • Lunes Santo:

Miserere ‘Enlutaos’. Salida: Caseta de los Cristles (19.30 h).

  • Martes Santo:

Miserere Jesús del Huerto. Salida: Monumento a los tambores de España, avenida Padre Villoslada (19.15 h).

  • Miércoles Santo:

Echar las cajas. Hora: Desde las 4.00 horas.

Jesús del Huerto. Salida: Iglesia conventual de San Francisco (18.00 h).

  • Jueves Santo:

Visita a los sagrarios. Salida: Monumento a los tambores de España (17.45 h).

El Prendimiento. Salida: Iglesia de Santa Marina (20.00 h).

  • Viernes Santo:

Silencio. Salida: Iglesia de Santa María la Mayor (01.00 h).

Jesús Nazareno. Salida: Iglesia conventual de San Francisco (05.45 h).

Dulce Nombre. Salida: Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe (20.15 h).

  • Domingo de Resurrección:

El Rosario. Salida: Parroquia de Guadalupe (tras la eucaristía, que se inicia a las 10.00 h).

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