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Martes Santo

Día de estreno y de vuelta a la calle

Se fue un intenso día muy esperado ya que los últimos tres Martes Santos las cofradías del día no pudieron hacer estación de penitencia | La Virgen de la Trinidad estrenó su nuevo manto

Tarde de estreno en la Trinidad

Manuel Murillo

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Con el buen sabor de boca que habían dejado las hermandades del Lunes Santo comenzaba una nueva jornada cofrade. Comenzaba un Martes Santo que amaneció a pleno de sol, como esperaban los cofrades de este día, cofrades que llevaban cuatro años de espera ya que entre la pandemia y el año pasado por culpa de la situación meteorológica no pudieron hacer estación de penitencia, por lo cual era un esperado Martes Santo que se vivió con muchísima intensidad y con muchas ganas de seguir disfrutando de la Semana Santa.

Un Martes Santo que fluyó en el ambiente de las calles dejando también momentos de bulla y de aglomeraciones. Si bien, el público fue buscando otros enclaves muy distintos a los del Domingo de Ramos y el Lunes Santo. De este modo, zonas como la calle de la Feria se vieron menos colapsadas que otros días, si bien la zona de Doctor Fleming y toda la zona del Paseo de la Victoria estaba bastante aglomerada para contemplar la hermandad de la Santa Faz que discurrió por este enclave en su ida hacia la Catedral. Con estos escenarios, las seis hermandades de la jornada se fueron poniendo en la calle para dejar una radiante e impecable tarde de Martes Santo.

Todas las hermandades del día hicieron estación de penitencia en la Catedral, cumpliendo sus horarios, de este modo no ocurrió lo mismo que el Lunes Santo donde sí que hubo algún desajuste en la entrada de las cofradías a carrera oficial. Es el caso de la hermandad de Ánimas que entró casi con media hora de retraso, por lo que causó algún que otro malestar entre el público que esperaba en el recorrido común de las cofradías.

Prendimiento

Fiel a su cita de cada Martes Santo la hermandad del Prendimiento, dejó estampas de puro barrio en la zona de Salesianos con la salida de los titulares de la hermandad. Puntualmente, la cruz de guía de la corporación salesiana estaba ya en la calle, anunciando a la ciudad que el Martes Santo había comenzado. Largas filas de nazarenos blancos y azules llenaban las calles. No en balde, la hermandad del Prendimiento es una de las que más han crecido en los últimos años.

El Señor del Prendimiento caminó con su característico andar a los sones de la Agrupación Musical del Cristo de Gracia, que a primeras horas de la tarde interpretaba la marcha Ángeles salesianos para un paso de misterio que avanzaba entre el aplauso de la gente que llenaba el entorno de María Auxiliadora. Así, con esa fuerza que caracteriza a esta hermandad, el Señor del Prendimiento buscaba el casco histórico en un paso que fue exornado con distintas variedades florales en tonos rojos y morados entre las que destacaban las orquídeas, rosas, rosa inglesa, calas y tulipanes, entre otras.

Detrás la Virgen de la Piedad, la Dolorosa de Martínez Cerrillo, que volvió a dejar ese sello tan particular del Martes Santo, sobre todo a la vuelta ya por San Lorenzo, Santa María de Gracia y especialmente la entrada a María Auxiliadora en la ya madrugada del Miércoles Santo. El paso de la Virgen fue exornado con distintas variedades donde se pudieron ver rosas blancas, rosas de pitiminí, orquídeas o tulipanes. La banda de música de la Algaba puso la nota musical a la Virgen de la Piedad.

Agonía

Fue en el Patio de los Naranjos de la Catedral donde numerosos vecinos del Barrio del Naranjo se dieron cita para contemplar a la hermandad de la Agonía que, una vez más, vuelve a salir del primer templo de la diócesis.

Poco después de las seis de la tarde el paso de misterio de la cofradía, el Cristo de la Agonía, estaba ya enmarcado en la Puerta de las Palmas de la Catedral cordobesa un paso que fue exornado con distintas variedades donde predominaban flores en color anaranjado. Como siempre, musicalmente, fue acompañado por su formación musical, la banda de cornetas y tambores de la Salud, que el día de antes había tenido bastante éxito en Sevilla, donde tocó tras el paso de la hermandad del Cautivo del polígono de San Pablo.

Al fondo de las naves catedralicias se vislumbraba el paso de palio de la Virgen de la Salud que en pocos minutos cruzaría la Puerta de las Palmas para comenzar un itinerario que la llevaría de vuelta a su barrio. La banda de música Nuestra Señora del Carmen de Dúrcal elevaba la primera marcha de las muchas que sonaron para acompañar a la Dolorosa hasta su sede canónica en el Barrio del Naranjo. El palio fue exornado con distintas variedades de flores en color blanco.

Universitaria

Mientras que la hermandad de la Agonía estaba muy cerca de la carrera oficial por la plaza de la Magdalena, cruzaba el silente cortejo de la hermandad Universitaria, se dio la circunstancia que en la misma plaza coincidió con la hermandad del Buen Suceso, que avanzaba desde la parroquia de San Andrés. Así, en un ángulo de la histórica plaza se veían los altos capirotes rojos de la hermandad del Buen Suceso. Mientras, por otro ángulo, pasaba el Cristo de la Universidad con su peculiar paso exornado con flor morada y hojas de laurel.

Tras él, la Virgen de la Presentación rodeada de los fanales que envuelven a este paso y con un sobrio friso también en morado. Así, entre un gran silencio, fue caminando por calles como Don Rodrigo, Lineros y Cruz del Rastro, buscando la Catedral.

Sangre

Y de la plaza de la Magdalena hasta otra emblemática plaza de Córdoba, la plaza de Capuchinos, por donde había pasado la cruz de guía de la hermandad de la Sangre. El paso de misterio de Jesús de la Sangre volvió a cruzar entre la blancura de la plaza en su dorado paso, en este caso exornado con clavel rojo, sangre de toro, y detrás, la Virgen de los Ángeles acompañada de San Juan. La banda de la Esperanza interpretó un escogido repertorio para acompañar a esta dolorosa del Martes Santo, cuyo paso fue exornado con Jacintos en color blanco.

La cofradía comenzó su caminar por calles de siempre como Carbonell y Morand, buscando la calle San Fernando donde la corporación de Capuchinos se pudo ver sin aglomeraciones, una estampa de gran clasicismo la que dejó la hermandad por esta calle desde las cruz de guía hasta el paso de palio, un palio que cruzó el tramo final de esta vía cofrade por excelencia a los sones de la marcha Salve Regina Martyrum del maestro Pedro Gámez Laserna.

Buen Suceso

La hermandad del Buen Suceso, que este año celebra su 50 aniversario, volvió a dejar su sello en esta tarde de Martes Santo. El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús del Buen Suceso, aún en madera tallada, lució exornado con rosas rojas, mientras caminaba a muy buen ritmo buscando el recorrido común a los sones de la banda de cornetas y tambores Monte Calvario de Martos.

Detrás la dolorosa de la hermandad, la Virgen de la Caridad, con un palio exornado con elegantes piñas de rosas y acompañado musicalmente por la cordobesa banda de música de la Estrella con un escogido repertorio de marchas. Costaba trabajo alejarse de esta dolorosa del Martes Santo.

Santa Faz

Un Martes Santo que poco a poco tomaba cuerpo, las calles se llenaban de gente con los tapones típicos de Semana Santa en calles estrechas, sobre todo la zona aledaña a las calles del casco histórico, pero sin duda siempre había un hueco para poder contemplar a las cofradías. Una de las cofradías que ayer, había que ver, para contemplar uno de los grandes estrenos de la Semana Santa.

La hermandad de la Santa Faz salió bien entrada la tarde. Así, alrededor de las siete, la cruz de guía se puso en la calle y desde la parroquia de la Trinidad comenzaba su estación de penitencia hasta la Catedral.

El Señor de la Santa Faz caminó en su paso rotundo a los sones de la prestigiosa banda de la Pasión de Linares que en el Paseo de la Victoria tocaban para el Nazareno de la Trinidad la marcha Costalero entre una ingente muchedumbre que se aglomeró en esta zona para ver a esta cofradía.

Mientras, el Señor de la Santa Faz avanzaba por el paseo de la Victoria buscando la calle Doctor Fleming en la puerta de la Trinidad. Todo era expectación para ver salir a la Virgen de la Trinidad, radiante con su nuevo manto. Tras las maniobras oportunas, el palio ya estaba en la calle. Poco a poco, tomó toda la altura. Fue el momento en el que la banda Tubamirum de Cañete de las Torres interpretó otro estreno, Lirio blanco de la Trinidad, una nueva marcha con la que la Virgen hizo su triunfal salida a las calles de la ciudad, luciendo su nuevo manto.

Un espectacular manto azul, bordado en oro fino por el bordador malagueño Joaquín Salcedo bajo diseño de Rafael de Rueda. La Virgen de la Trinidad era un ascua de luz cuando el sol se reflejaba en su nuevo manto que, sin duda, causó sensación allá por donde pasó. El exorno de palio se completó con clásicas jarras de clavel blanco.

El estreno de este nuevo manto pone de manifiesto el nivel estético que están cogiendo las hermandades cordobesas son estrenos de altura, estrenos de peso, que bien pudieran formar parte de cualquier museo de artes decorativas o, por qué no, el ansiado museo cofrade de la ciudad, un proyecto que nunca llega. No será el único estreno de esta Semana Santa ya que en la tarde del Miércoles Santo, que ya está llamando, se podrá ver el Cristo de la Piedad de la cofradía de las Palmeras, una obra del imaginero cordobés Antonio Bernal Redondo.

La hermandad de las Palmeras será la primera que se pondrá en la calle, seguida de hermandades como el Perdón, el Calvario, la Paz o la Misericordia, que estrenará la reestructuración del paso de palio de Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo o la hermandad de Pasión. Pero eso ya será mañana, donde de nuevo nos esperará una intensa jornada cofrade que nos adentrará en el ecuador de la Semana Santa.

El nuevo manto de la Virgen de la Trinidad, ayer.

El nuevo manto de la Virgen de la Trinidad, ayer. / MANUEL MURILLO

El nuevo manto de la Trinidad, obra de arte en terciopelo y oro

La Virgen de la Trinidad estrenó en la tarde del Martes Santo su nuevo manto de salida, un conjunto de gran vistosidad bordado en oro fino sobre terciopelo azul por el bordador malagueño Joaquín Salcedo, bajo diseño del cordobés Rafael Rueda. El manto ha sido bordado utilizando distintos tipos de hilos dorados para dar forma a las piezas que conforman el dibujo. Entre ellas, destaca el hilo liso, torzales, caracolín, hojuela, granitos o cartusana. En cuanto a la técnica del bordado, la más utilizada es la cartulina, resuelta de forma plumeada, volada, alistada o lisa. En el variado de puntos del tejido destaca el cetillo, media onda, media onda doble, ladrillo, puntita, dado y mosqueta, entre otros, además de la aplicación de canutillos o su versión inglesa como complementos a algunas piezas.

Se trata de un bordado que responde a un diseño del cordobés Rafael de Rueda basado en las piezas ya ejecutadas en los bordados del ajuar de María Santísima de la Trinidad, en especial, la saya blanca de tisú y la toca sobremanto. La disposición de los bordados se realiza de forma radial en todo el conjunto, emulando un manto de corte real.

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