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Diario Córdoba

semana santa

La hermandad del Huerto, de nuevo en la calle de la Feria

La cofradía estrenó el bordado del techo de palio de la Virgen de la Candelaria

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Estación de penitencia de la hermandad del Huerto Chencho Martínez

La calle de la Feria sigue siendo uno de los lugares preferidos para ver las cofradías y en este lugar fueron cientos los cordobeses que ayer, tanto por la mañana como por la tarde, se citaron para contemplar las cofradías de la jornada que pasaron por allí, especialmente, la hermandad del Huerto, que volvió a cruzar esta emblemática calle tan vinculada a la cofradía.

Puntualmente la cruz de guía de la hermandad se puso en la calle. En el interior de la parroquia de San Francisco se vislumbraba el dorado paso de Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto, que a los sones de la Agrupación Musical de Nuestro Padre Jesús de la Redención comenzó su caminar. Tras él, el paso de Jesús Amarrado a la Columna, que poco a poco se fue adentrando en calles como la plaza de San Pedro, donde la cofradía llegó poco después de las siete y media de la tarde.

Jesús de la Oración en el Huerto cruzó la plaza, entre los aplausos del público que se congregó en este lugar, detrás de la sobriedad de Jesús Amarrado a la Columna, con marchas clásicas de siempre y con un paso exornado con un monte de clavel rojo y rosas rojas en las esquinas, y detrás llegaba el palio, el radiante palio de la Virgen de la Candelaria.

El escaso sol que iba quedando en la tarde hacia brillar con fuerza el hilo de oro de su palio, un palio que este año ha estrenado el techo, es decir, la parte superior interior, una pieza diseñada por el cordobés Rafael de Rueda, mientras que la ejecución ha sido llevada a cabo por el bordador Jesús Rosado. Técnicamente está bordado en oro fino con un minucioso trabajo donde se han utilizado distintas técnicas del arte del bordado en oro. En el conjunto destaca la gloria central, que ha sido pintada al óleo sobre lienzo belga por el reconocido pintor malagueño Raúl Berzosa. El resultado es una magnífica joya del bordado que, sin duda, ha sido uno de los grandes estrenos de este esperado Domingo de Ramos que poco a poco comenzaba a declinar.

La cofradía cruzó el barrio de San Pedro entre una gran multitud, la misma que le acompañó prácticamente en todo su recorrido hasta la Catedral cordobesa y, posteriormente, a su vuelta a la parroquia de San Franciso y San Eulogio.

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