Los nervios de la hermandad del Resucitado y la Virgen de la Alegría antes de su estación de penitencia no son como los del resto de cofradías, porque tienen un plus añadido de responsabilidad (con todo el mundo cofrade que ya ha procesionado y pendiente solo de ella) y un cierto regusto a nostalgia y despedida de la Semana Santa que se nos va. Con estos mimbres, ayer se trabajaba por la mañana a destajo en la casa de hermandad y en la propia iglesia de Santa Marina, ya que por la tarde era cuestión de estar pendientes de las procesiones del Viernes Santo, explicaba ayer su hermano mayor, Manuel Murillo. En todo caso, mañana Santa Marina vuelve a poner broche de oro a una Semana Santa en donde se ha mirado más al cielo y a los negros nubarrones que a las caras de las imágenes. Por cierto, tampoco las previsiones son buenas para mañana. Pero pase lo que pase, la hermandad no para y el mismo domingo por la tarde estará pensando en su concurso fotográfico, en organizar la fiesta de la cruz y en colaborar con Cáritas para aliviar a familias con necesidades y, por supuesto, en el Domingo de Resurrección del 2014.