La hermandad había cambiado su horario e iba a vivir con mucho sol esta estación de penitencia, saliendo a las 16.10 horas... y justo quien falto a la cita fue el sol. Los negros nubarrones, los recientes chubascos y la predicciones meteorológicas hicieron que la cofradía no se lo pensase mucho. Así, a las 16.27 horas, se anunciaba que la procesión se suspendía.

A las 17.33 horas ya estaba abierto San Lorenzo para admirar los pasos que iban a lucir ayer en el exterior de la iglesia, el del palio, con un pequeño y entrañable estreno, el de un pañuelo de encaje de Bruselas, del siglo XVIII, comprado a un anticuario y donado por varios hermanos para la Virgen. Pero antes, los hermanos rezaron en la intimidad un vía crucis en el que se alternaron los misterios con las marchas de las agrupaciones que iban a acompañar a los pasos, la banda de cornetas y tambores de Jesús Despojado de sus Vestiduras (Granada) y la Sociedad Filarmónica María Inmaculada (Linares).