Esperando con ansia la celebración del triduo pascual, la hermandad dio testimonio de fe en su estación de penitencia. Ha sido un año complicado para muchas personas de nuestro entorno en el que ha habido que hacer frente a innumerables necesidades en cáritas parroquial debido a la crisis o a los elevados gastos que supone la construcción de nuestra casa de acogida para niños huérfanos por el VIH en Zimbabue. Pero también un año de esperanza pues nadie ha dudado en postergar proyectos cofrades para atender éstos otros más urgentes desde el punto de vista humano. Y sin embargo, el paso del Señor lució ayer prácticamente terminado por las calles de Córdoba. Y los dibujos del palio de nuestra Virgen esperan ya a que los artistas les den vida en forma de orfebrería o bordado para que pronto pueda acompañarnos cada Martes Santo. Nuestra banda cada año se supera a sí misma tras horas de sacrificio. Así pues, la hermandad sigue creciendo y agradece al pueblo de Córdoba el cariño que nos profesa, y esperamos que nos acompañe a lo largo de este año en el que conmemoraremos el 25º aniversario de la hechura y bendición de la Santísima Virgen, Madre del Redentor, Nuestra Señora de la Salud.