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Consejos para el agua

Ahogamientos, otro ‘verano negro’: este 2026 está batiendo récords

Tras un año pésimo como el 2025 con 472 muertes, muchas de ellas en Andalucía, 2026 está batiendo récords pese a las llamadas a la prudencia y al sentido común

Pequeños lanzándose a una piscina.

Pequeños lanzándose a una piscina. / A. J. González

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Juan M. Niza

Juan M. Niza

Quizá sea la primera causa de fallecimientos en España relacionados con el ocio y las vacaciones. Más aún que el tráfico, ya que de las 1.119 víctimas mortales en las carreteras españolas en 2025 solo una pequeña parte tenían que ver con los desplazamientos vacacionales. Hablamos de los ahogamientos en espacios acuáticos de todo tipo, nada menos que 472 en toda España durante el pasado año, una trágica cifra récord que, y es lo peor, va camino de superarse al haberse registrado ya el peor mes de junio de la historia (90 fallecimientos) y contabilizarse hasta agosto de 2026 un total de 333 muertes por esta causa (303 el año pasado) según recoge el informe nacional de ahogamientos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, el más parecido a un listado oficial del que carece formalmente el país a pesar del alcance de los números.

En la relación del pasado año, el grupo de edad donde se registró más ahogamientos fue en el de mayores de 65 años, aunque llamó la atención el incremento en la primera infancia y la adolescencia. Por comunidades, Andalucía estuvo a la cabeza con 81 muertes, seguida por Canarias (75) y la Comunidad Valenciana (65). En ello influyó sus kilómetros de costa, ya que más del 50% de los fallecimientos en España se registraron en las playas.

Más allá de las cifras

Y todo esto hablando solamente de cifras, fríos datos que no hacen justicia a los dramas que hay tras cada uno de estos casos, especialmente cuando se trata de pequeños. Así lo manifestaba a CÓRDOBA SALUD ya el año pasado el especialista en Medicina Familiar y Comunitaria ya jubilado Luis Palenzuela, particularmente sensible en los casos de ahogamientos infantiles por su enorme impacto emocional y por marcar irreversiblemente a todo el entorno familiar.

Palenzuela es uno de los numerosos facultativos que junto a asociaciones, responsables sanitarios y de las administraciones, y cada vez más la propia opinión pública, se manifiestan conmocionado con el aumento de los ahogamientos, pese a campañas de consejos, actividades formativas y medidas reguladoras (quizá menos de las necesarias) sobre restricciones al baño y vigilancia de espacios acuáticos en general.

Entre estas iniciativas, por ejemplo, está el Colegio Oficial de Enfermería de Córdoba, que ya el año pasado subió un vídeo en el que la enfermera Lucía Álvarez, aún presente en redes sociales, daba cuenta de cómo aplicar las técnicas para recuperar a un pequeño de una parada cardiorrespiratoria hasta la llegada de servicios de emergencia.

Prácticas de reanimación cardiorrespiratoria.

Prácticas de reanimación cardiorrespiratoria. / A. J. González

Los expertos, curiosamente, señalan dos horquillas de edad en la que los ahogamientos se multiplican los últimos años: en la primera infancia al descuidarse la vigilancia y al incrementarse el número de piscinas privadas y, en segundo término, los adolescentes, que asumen mucho más riesgos al bañarse y, particularmente, al lanzarse al agua, con consecuencias que también tienen como resultados traumatismos y lesiones en ocasiones irreversibles.

Por su parte, Luis Palenzuela ofrece un decálogo básico para la prevención, en el que impera el sentido común que, lamentablemente, en muchas ocasiones se manifiesta como el «menos común de los sentidos», tal y como afirma el dicho.

En primer lugar, «el baño debe realizarse siempre en zonas indicadas» y, en segundo término, «haciendo caso del personal cualificado que vigila la actividad». Más aún, no hay que dejarse influenciar e imitar las imprudencias de otros del grupo, ser especialmente cautos en ríos con corrientes y en lagos y, en general, en zonas que no se conozcan y estén poco frecuentadas, además de no alejarse de la orilla y procurar en todo momento nadar sonde se hace pie.

Particularmente pide extremar la vigilancia y las precauciones sobre los niños, ser muy prudente a la hora de lanzarse al agua y de asegurarse que se puede llamar en todo momento a servicios de urgencia. Una lista de precauciones básicas que no por ello dejan de ser importantes ni está de más repetir las veces que sean necesarias si contribuyen a evitar aunque sea solo una muerte.

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