Pasamos por tiempos muy complicados y eso hace que muchas personas padezcan depresión. De hecho, en los últimos años su número no para de subir y cada vez aparece en gente más joven.

Esta enfermedad se trata de muchas maneras y una de ellas son los medicamentos, entre los cuales está el citalopram, que es uno de los más famosos y que puede provocar efectos secundarios.

Somnolencia y pesadez

Casi todos los medicamentos que se utilizan para tratar la depresión y la ansiedad tienen el mismo inconveniente y es que provocan somnolencia, lo que puede causarnos problemas en nuestra vida diaria, en especial a la hora de trabajar o de relacionarnos con otras personas.

Con el citalopram este problema es peor, puesto que los médicos recomiendan tomarlo por la mañana temprano con el desayuno, que es justo el momento en donde los medicamentos nos hacen “más efecto”, pues tenemos el estómago vacío.

Su intención es buena, pero si somos de esas personas a las que provoca somnolencia vamos a tener complicaciones, de forma que de acuerdo con el médico lo mejor que podemos hacer es tomarlo por la noche.

De esa manera, la somnolencia ya habrá desaparecido cuando nos levantemos y si tenemos dificultades a la hora de dormir (lo que no es raro con la depresión) aprovecharemos ese efecto no deseado en nuestro favor, pues nos ayudará a descansar mejor.

Los efectos secundarios suelen desaparecer a las dos semanas

Cuando tomamos antidepresivos hay que saber que estamos ante unos medicamentos un tanto especiales que no son como otros, puesto que los beneficios del citalopram no son inmediatos, sino que tardan varias semanas en aparecer.

Lo mismo ocurre con los efectos secundarios, pero al contrario. En la mayoría de las personas, la somnolencia desaparece tras dos o tres semanas de tomar el medicamento y algo similar pasa con otros como las náuseas o el dolor de cabeza.

Si cuando transcurre un tiempo seguimos con estos problemas, lo mejor es consultar con el médico con el fin de que nos cambie el medicamento que tomamos.