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Resumen del 2025

Hasta las trancas de fango

Este año, unos se llevaron millones como rosquillas. Otros acosaron desde el poder. Y algunos, muchos, quisieron pisotear la inteligencia del resto de los comunes ¡Qué más da si hoy ya todo vale!

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa. / Eduardo Parra / Europa Press

Rafael de la Haba

Rafael de la Haba

Cuando se despedía 2025 hasta las trancas del fango de la corrupción nos topamos con la indecente escuela de Paco Salazar y su bragueta. Impresentable este, el de Lugo, el de Belalcázar, el de Algeciras... No hay decencia ni vergüenza. Y encima se normaliza.

Este año, unos se llevaron millones como rosquillas. Otros acosaron desde el poder. Y algunos, muchos, quisieron pisotear la inteligencia del resto de los comunes. Ya me dirán lo del condenado fiscal general del Estado, desnudado en la sentencia, él y su borrado de teléfono. O lo del hermanísimo, que no sabía dónde quedaba su despacho ni a qué se dedicaba. ¡Qué arte! Los hubo de estética de película de Torrente, como este, la fontanera o Koldo, y otros de la saga de Ocean y acabaron, presuntamente, pillados con el carrito del helado. Ahí los Cerdán y Ábalos. ¡Qué golfería y qué puterío! Y Yolanda diciendo que «queda Gobierno de corrupción para rato». ¡Qué bien se le entiende! De todo esto, ni un subtítulo en Cachitos de hierro y cromo. Ni un reproche de los socios de gobierno, callados con las concesiones y los debes. No dan la talla. Tampoco el señalado Montoro, otrora custodio de las arcas públicas.

Un camarero sirve sidra en un bar durante el apagón, a 28 de abril de 2025, en Gijón, Asturias (España).

Un camarero sirve sidra en un bar durante el apagón, el 28 de abril de 2025, en Gijón. / Juan Vega - Europa Press

España se apaga. Y también literalmente. Aquel apagón... Pero todo se acepta. En 2025 pareció más importante debatir sobre el cambio de hora y la no participación en Eurovisión. Ahí sí, ahí estaba Sánchez, ese hombre de grandes desconocidos entre sus más directos colaboradores y que es capaz de llegar a las cinco de la tarde sin comer (no como Mazón), aunque cada día pillaran a uno de los suyos con tanta facilidad como la kiss cam del concierto de Coldplay. Como lo hicieron con el currículo de pacotilla de Noelia Núñez. Eso es de torpe. Como inmoral fue la exposición pública de sus hijos que hizo, una vez más, Juana Rivas. E inadmisible lo de la crisis de los cribados en la Andalucía de Juanma Moreno. No hay excusa, como no la tienen cosas más de andar por casa, léase la suciedad en las calles de Córdoba. Y en medio de todo esto fue Morante y se cortó la coleta. O no, porque ahora insinúa que sólo se la quitó... Aficionados y empresarios ya lo echan de menos, pero si vuelve, si traiciona la liturgia... ¡Qué más da si hoy ya todo vale!

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