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Resumen del 2025

Nada cambia si nada cambia

El año se cierra con nuevos recursos, planes y diagnósticos que confirman lo ya sabido: que la vivienda sigue sin ser accesible, que la provincia continúa perdiendo población, que la pobreza no se mueve y que la salud mental sigue alertando

Una persona sin hogar en el centro de Córdoba, ante el paso de la gente.

Una persona sin hogar en el centro de Córdoba, ante el paso de la gente. / Manuel Murillo

Manuel Á. Larrea

Manuel Á. Larrea

Córdoba

La apertura del Centro de Emergencia Habitacional de Córdoba marcó uno de los principales hitos sociales del año en Córdoba. Tras más de una década de espera, el recurso entró en funcionamiento para dar respuesta inmediata a situaciones extremas de exclusión residencial, convirtiéndose en un alivio necesario, aunque insuficiente, ante una emergencia habitacional que sigue desbordando a los servicios sociales.

El acceso a la vivienda continúa siendo uno de los grandes problemas, especialmente para los jóvenes. La falta de vivienda protegida, el encarecimiento del alquiler y la escasez de oferta mantienen bloqueada la emancipación y el acceso a un hogar digno, un diagnóstico en el que coinciden expertos y entidades sociales, que reclaman una apuesta más decidida y sostenida por la VPO.

En paralelo, la provincia sigue perdiendo población y el despoblamiento avanza sin freno en el mundo rural, con municipios en riesgo y un impacto directo en servicios, empleo y cohesión territorial. Una sangría demográfica que se consolida como uno de los mayores desafíos de futuro.

La pobreza tampoco ha cambiado de rostro. Córdoba mantiene tres barrios entre los más pobres de España y continúa anclada en elevados niveles de desigualdad, paro y vulnerabilidad, una realidad agravada por los retrasos en recursos básicos como las tarjetas monedero para familias con menores. A ello se suma un trasfondo cada vez más visible de adicciones, tanto a las drogas como a las pantallas, que ha situado la salud mental como una de las urgencias sociales más persistentes del último tiempo.

Nada cambia cuando nada cambia. El año se cierra con nuevos recursos, planes y diagnósticos que confirman lo ya sabido: que la vivienda sigue sin ser accesible, que la provincia continúa perdiendo población, que la pobreza no se mueve y que la salud mental permanece en estado de alerta. Los titulares varían, las fechas avanzan, pero las grandes cuestiones sociales mantienen una estabilidad tan persistente como preocupante.

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