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Mayo Festivo

Patios fuera de concurso, once ejemplos de lo que 'no' es una casa popular de Córdoba

Distribuidos por todo el casco histórico, estos recintos aportan otra perspectiva de la tradición donde apreciar las diferencias con la fiesta reconocida por la Unesco

Guía multimedia de la Fiesta de los Patios de Córdoba 2026: todas las rutas, los mapas interactivos y los horarios

Un paseo por los Patios de Córdoba fuera de concurso

A. J. González

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Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

Córdoba

Quien visite por primera vez los Patios de Córdoba debe saber que junto a los 53 patios que compiten en el concurso (repartidos entre arquitectura antigua, moderna, singular y conventuales), existe una red de recintos institucionales, distribuidos por todo el casco histórico, que también son visibles y que pueden ayudar a entender en qué consiste la fiesta reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Lejos de reconocer la tradición cordobesa o andaluza de contar con patios como parte estructural de la arquitectura local, distingue esa faceta autóctona que lleva a las familias a abrir sus casas al público. De ahí que sea condición sine qua nom que las casas en concurso estén habitadas.

La mayoría de las rutas oficiales del concurso tienen escala en alguno de los once patios fuera de concurso, recintos que conviene visitar para comprobar las diferencias que existen entre unos y otros y para valorar el hecho singular que supone entrar a casas populares y particulares. Entre los que no concursan, prima la diversidad. Hay patios institucionales puros y duros como el de Casa Árabe, (Samuel de los Santos Gener), el Archivo Histórico Provincial (Pompeyos), el Museo Arqueológico (Jerónimo Páez) o la Subdelegación de Defensa (Plaza Ramón y Cajal), donde el visitante apreciará que, siendo distintos en estructura, conservan puntos en común como la sobriedad vegetal o la presencia en algunos del típico chino cordobés en el suelo o la fuente/estanque en torno al que se distribuyen las plantas. Las especies verdes suelen ser mayoría aunque en mayo se incluyan flores para dar toques de color. Algunos de estos patios cuentan con arcadas originales o restos arqueológicos hallados en el proceso de restauración del edificio o en el caso del Museo Arqueológico, de las piezas que componen la propia colección museística, que le dan una dimensión más señorial a los espacios.

En el Palacio de Orive, sede de la delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba, se pueden visitar dos patios, el primero habitado estos días de forma excepcional por una colección de geranios del Jardín Botánico que contrasta con el patio interior, un lienzo blanco con toques más verdes que suele ser escenario de las instalaciones del Festival Internacional Flora en octubre, y que en mayo se exhibe de un modo más desnudo, sin demasiados excesos florales.

Nada que ver con el patio de la Filmoteca de Andalucía, el interior, tupido de costillas de Adán, arriates de alegría de la casa, un limonero central, geranios, gitanillas y hasta un níspero, que ofrecen una atmósfera un tanto peculiar aunque también muy diferente a la del clásico patio popular, donde las familias suelen reservar espacio libre de macetas para el disfrute de sus miembros.

El patio del colegio público López Diéguez (Arroyo de San Andrés), que solo abre por las tardes, es otro modelo de patio cordobés, creado con una función eminentemente pedagógica y didáctica. Aunque todo el año disfruta de la sombra de cuatro naranjos (uno de ellos con injerto de limonero) de gran porte, además de especies verdes como las pilistras, cuando llega la primavera, sus paredes se llenan de macetas azules con begonias, geranios, gitanillas, kalanchoes y begonias. Cuenta además con arriates de siembra donde los niños plantan calabacines, berenjenas, pimientos y tomates, ofreciendo un espacio único donde conocer la tradición no solo en la teoría sino en la práctica.

Un contrapunto a los patios populares

El Palacio de Viana ofrece el contrapunto a los patios populares, sobre todo, si se recorre el palacio en toda su extensión. El que está abierto al público de forma gratuita es el de la entrada. La riqueza vegetal que lo puebla ofrece solo un aperitivo de lo que se encuentra al otro lado de la cancela. Algo parecido ocurre con el patio de la casa de Julio Romero (Plaza del Potro). Ambos dan idea de la amplitud y la exuberancia de los patios de la alta sociedad, al alcance de pocas familias.

Por último, el patio de la calle Trueque 4 es un ejemplo de casa popular deshabitada. Mantiene la estructura de la antigua casa de vecinos que fue merecedora de multitud de premios, conserva mil y una flores, empezando por el rosal pitiminí rosa que cubre el pozo central ,y algunas de las estancias comunitarias de antaño. Sin embargo, en ella, nadie cocina, lee o vive. De propiedad municipal, se concibió como centro de interpretación de los patios, pero de momento, se conserva como un trampantojo de una casa popular.

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