Reportaje
Nuevos rostros y formas de vivir el patio en San Pedro-Santiago: "He venido de Roma para abrirlo"
La ruta de San Pedro-Santiago se caracteriza por ser una de las más tranquilas, pero ricas en patrimonio, con la convivencia de patios antiguos y modernos y menos bulla
Guía multimedia de los Patios de Córdoba 2026: todas las rutas, los mapas interactivos y los horarios

Víctor Castro

En una zona de calles estrechas y viviendas antiguas, un recorrido que goza de mantenerse todavía muy "de barrio", con vida vecinal activa y un turismo menos masivo, la ruta de San Pedro-Santiago del Festival de Patios de Córdoba emerge con recintos con mucha carga patrimonial e histórica, y que estrena nuevas familias cuidadoras, que reinterpretan el patio tradicional con arte, cerámica, plantas exóticas e incluso toques de otras latitudes que consiguen convivir perfectamente con la tradición.
Y es que el concurso también deja este año historias de relevo, nuevas incorporaciones y cuidadores que se estrenan con la ilusión de mantener viva una de las tradiciones más reconocibles de la ciudad. Desde propietarios que participan por primera vez hasta familias jóvenes que descubren cómo es vivir en un patio cordobés, el certamen suma nuevas voces y distintas maneras de entender estos espacios de convivencia.
"He venido de Roma para estar aquí porque me hace ilusión"
En el patio de la calle Agustín Moreno, 7, Rossano Simeoni y sus copropietarios participan por primera vez con esta vivienda, reformada en 2006, manteniendo su mezcla entre elementos tradicionales e históricos y artísticos. Es primera vez que se abre este patio, al menos en los últimos años de concurso: "Era una idea que teníamos ahí, pero nos hemos motivado este año y hemos dado el paso", explica Rossano. Su implicación con el concurso ha sido tal que incluso ha viajado desde Italia para participar. "He venido de Roma para estar aquí porque me hace ilusión", afirma. Como debutantes, afrontan la experiencia "con el entusiasmo de los primerizos".
Entre sus propietarios se encuentra Jesús Estepa, artista y autor de maquetas y de parte de la decoración integrada en el espacio, con platos árabes originales y otros pintados por él mismo. Por ello, Rossano asegura que el patio tiene "un toque muy personal" que le ha dado el artista, uno de los principales encargados de su mantenimiento.
La casa conserva elementos históricos de gran valor. "La casa es de 1807, pero se encontraron muros más antiguos, de la Edad Media. Las columnas tienen más de dos mil años", relata. También mantiene un pozo original que sigue funcionando gracias al agua procedente de la sierra. Una maravilla.

La ruta de los patios de San Pedro-Santiago, en imágenes / Víctor Castro
Cinco meses para poner a punto un patio desde cero
Una de las recuperaciones en el concurso es la de la vivienda de Pedro Fernández, 6, donde Marina Mora Ortiz y su pareja, originario de Acapulco, México, apenas llevan cinco meses viviendo en el lugar. Ella, de Badajoz, explica que prácticamente todo el trabajo realizado en el patio se ha hecho en ese tiempo, cinco meses. Entre las especies que cuidan hay desde costilla de Adán o claveles, hasta un pequeño huerto con plantas mexicanas. "En un futuro tendremos una región mexicana", comenta.
La familia participa por primera vez en un concurso de patios y reconoce que nunca antes había vivido en uno. "Lo hacemos para mantener la tradición y forzarnos a tenerlo bonito", explica Marina. La ayuda familiar ha sido fundamental durante estas semanas y también reconoce que está aprendiendo sobre la marcha: "Somos nuevos y estamos aprendiendo un montón, incluso de los guías turísticos, que saben más de mi patio que yo".
La vivienda llevaba dos años cerrada porque estaba en venta y ahora afronta una nueva etapa. "Vamos bien y vamos a ver cómo cierra la semana, pero la intención es seguir presentándonos", asegura.
Vivir en colectivo, la esencia de un patio
En Plaza de las Tazas, 11, Cristina Bendala ha regresado este año al concurso después de un periodo complicado. El patio estuvo cerrado un año "por luto y enfermedad", explica tras despedirse el año pasado de su marido y someterse ella a una operación. Cuidadora del patio desde 2012, Bendala reconoce que este regreso está marcado por esa ausencia. "Mi marido siempre estaba enseñando el patio y lo echo de menos", admite. Aun así, decidió volver este año.

La ruta de los patios de San Pedro-Santiago, en imágenes / Víctor Castro
A sus 80 años, sigue defendiendo una forma de vivir los patios ligada a la convivencia. "Soy de las pocas cuidadoras que vive a la antigua", expresa con una sonrisa. En la casa conviven residentes y huéspedes en habitaciones de alquiler, compartiendo espacios comunes. "Todos tienen una cocina grande que se comparte, comemos y charlamos, esa es la esencia del patio", celebra. También reivindica el ambiente humano que se genera alrededor del patio. "Tengo gente diversa, de distintas edades y ocupaciones, y el turismo aporta exotismo. Algunas veces participan y te traen un poco del mundo exterior", explica.
Cristina describe el espacio como "un paisaje" lleno de distintos planos y vegetación cambiante, viva. "Las plantas te manifiestan el bienestar que tienen, se llega a entender uno muy bien con ellas", cuenta. Durante el día, dice, el patio cambia constantemente. "Todo brilla, todos los colores manchan y cada planta tiene su momento. Es un espectáculo", concluye.
Una ruta tranquila
Más allá de las recuperaciones o nuevas incorporaciones, esta ruta se caracteriza por ser una de las más tranquilas del recorrido del concurso y, al mismo tiempo, una de las más ricas en patrimonio y detalles. En ella conviven auténticas joyas históricas con patios de reinterpretación más reciente, donde se pueden apreciar plantas singulares, elementos decorativos cuidados y una marcada identidad de barrio.

La ruta de los patios de San Pedro-Santiago, en imágenes / Víctor Castro
En el eje de la calle Agustín Moreno y su entorno inmediato pueden visitarse alrededor de siete patios, lo que convierte esta zona en un recorrido compacto pero muy diverso. Entre ellos destaca Tinte, 9, uno de los patios más premiados de la ruta y del conjunto del certamen, con varios primeros premios en la categoría de arquitectura antigua y considerado uno de los patios estrella del concurso.
También sobresale Siete Revueltas, 1, que ha sido reconocido en distintas ediciones con premios y menciones por su conservación y valor patrimonial. A ellos se suman otros patios del entorno de San Pedro-Santiago que mantienen un alto interés por su autenticidad, sus estructuras tradicionales y su carácter residencial, que permite al visitante percibir una versión más íntima y menos masificada del concurso.
En conjunto, la ruta ofrece una combinación equilibrada entre patios antiguos, modernos, amplios y más pequeños, lo que la convierte en uno de los recorridos más apreciados por quienes buscan una experiencia más pausada y menos masificada dentro del Festival de los Patios de Córdoba.
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