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Mayo Festivo en Córdoba

Patios de Córdoba 2026: Santa Marina y San Agustín, un recorrido por casas populares, un emblema y dos conventos

La ruta se amplía hasta el centro al perderse patios antiguos pese a la permanencia de algún buque insignia

Guía multimedia de la Fiesta de los Patios de Córdoba 2026: todas las rutas, los mapas interactivos y los horarios

La ruta de Santa Marina y San Agustín abre al público

A. J. González

Araceli R. Arjona

Araceli R. Arjona

En Córdoba es difícil entrar a un patio en primavera y que alguien diga que está feo. Siempre que los cuidadores se esmeren mínimamente en el riego y tengan cierto gusto para situar sus macetas, la explosión de color que se produce entre abril y mayo y la exuberancia de lo verde es tal que hasta el patio más pequeñito o ruinoso llama la atención. Si la temperatura acompaña y no hace calor, no hay mayor lujo que perderse en busca del tesoro que estas casas esconden.

Este lunes ha dado comienzo una nueva edición de la Fiesta de los Patios, reconocida por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad como ejemplo singular de modo de vida y de conservación de la tradición. Una de las rutas más señeras de esta fiesta siempre ha sido la de Santa Marina y San Agustín, una zona que en los últimos años ha ido languideciendo por la presencia menguante de algunos de sus patios más castizos. Tanto es así que en esta edición, solo hay cuatro patios populares y dos patios conventuales, uno de ellos situado en pleno centro, junto al Gran Teatro, lejos de ambos barrios.

Marroquíes 6

La ruta Carbonell (así ha sido bautizada por el patrocinio de la marca de aceite) empieza en uno de los buques insignia de la fiesta, Marroquíes 6, una casa cuya belleza exultante, sus vericuetos y su ambiente singular lo convierten en una atracción en sí mismo. Los guías y los habituales lo saben y desde el primer día y pese a que su aforo es más grande que la media, ya hay colas en la puerta.

Esta casa de 22 viviendas en la que viven doce familias que comparten espacio con cuatro talleres artesanos tiene más de 2.000 plantas que se riegan a diario con el agua de un pozo. "Es la primera vez que vengo a los patios y este es el primero que veo, es algo espectacular, no tengo palabras", confesaba hoy una visitante madrileña, admirada ante la visión del patio. A su lado, una turista alemana, "de Wiesbaden en concreto", ha insistido en recalcar, no ha podido evitar exclamar tras recorrer el laberinto de macetas. "Vengo desde mi país porque había leído de los patios, no sé mucho de plantas, pero esto es una obra de arte", ha sentenciado convencida. Tanto es así que aunque no es lo habitual, muchos no pueden evitar depositar unas monedas en el bote que hay a la salida. "No decimos cuánto se recauda para no crear susceptibilidades", ha dicho con la boca pequeña una de las cuidadoras.

De este patio, se han dicho muchas cosas aunque es tan grande y tiene tantos detalles que hay que recorrerlo para apreciar todo su contenido. Mejor no hacer espóiler.

Los dos Patios de la calle Zarco

Después de Marroquíes, conviene acudir a la calle Zarco, donde hay dos casas muy juntitas y muy diferentes. La primera es la casa de Juana, que lleva más de treinta años participando en el concurso dentro de la categoría de arquitectura moderna. Este año, confiesa haber llegado a la competición "muy cansada". Sufre fibromialgia aunque eso no le impide bregar cada día con el riego y el trasiego de macetas. "He estado de obra, hemos pintado el patio, las macetas y la verdad es que estoy más cansada que otros años", asegura.

Cada año se esmera por hacer que su casa luzca preciosa. Su patio es uno de esos en los que uno puede apreciar que está habitado y lleno de historias porque en sus paredes cuelgan todo tipo de detalles nuevos y antiguos, desde un brasero de picón a un megáfono, cuadritos pequeños y una máquina de coser que este año ha cambiado de sitio. Entre esos enseres, plaga la estancia una multitud de plantas, que conviven con el rumor del agua y la diversidad de especies verdes como helechos o pilistras junto a las flores de geranios, anturios u hortensias.

A.J.González
Córdoba
Concurso de patios 2026 Ruta 1 Santa Marina 
Patio conventual de la Ermita de la Alegría Menéndez Pelayo, 6

Patio en Santa Marina, este lunes. / A. J. González

Justo en la puerta de al lado, en Zarco 13, se abre estos días el patio de Santi, donde hoy estaba su madre, Julia Pérez, heredera de la saga familiar iniciada por su madre. "Mi hijo está entregado a recuperar plantas antiguas, desde claveles de los que huelen a geranios, azucenas y gitanillas", explica Julia, "también tenemos el rinconcito de macetas plantadas en tiestos de la abuela o el geranio inglés rosa que está en la entrada".

La madre de Santi, que hace unos años se lió la manta a la cabeza para reabrir el patio familiar, echa en falta las casas que ya no abren. "Es una pena porque faltan muchos, este año no está Tafures y ya no abre nadie ni en Parras ni en Pozanco y eso se nota cada vez más, sobre todo, en esta ruta". En medio de la charla, alguien se acerca peligrosamente a una de las macetas. "Se sufre mucho, son muchas horas cuidando de ellas y hay que tener mil ojos", afirma.

En su patio, de arquitectura antigua, hay más de 500 plantas, ha indicado a preguntas de los visitantes, entre los que se ha visto a un grupo de mayores que este lunes han salido con el monitor del Centro de Participación Activa para hacer prácticas de fotografía con móvil. Según Antonio Delgado, "salimos todos los años porque este entorno es muy bueno para que aprendan a enfocar y desenfocar, hacer retratos, jugar con la luz y los colores y para pasar una jornada de convivencia fuera del aula".

También se ha visto por la ruta a una clásica de los patios, Ana Balbuena, quien tras vender su casa de la calle Pedro Fernández, aprovecha cuando sale a pasear para visitar a los compañeros y acercarles agua o lo que necesiten. "Los nuevos dueños de la casa han decidido abrir y me alegro", ha confesado, "yo ahora vivo en una quinta planta, tengo dolores de espalda y ya no podía con una casa tan grande".

"La poesía alimenta a las plantas"

Camino de San Agustín, sale al paso la casa de Ricardo y Antonia, la de Ocaña 19, anexa a una librería que deja su huella en los árboles del patio, por donde brotan no solo ramas sino libros e ilustraciones. "La poesía alimenta a las plantas", bromea Ricardo, a lo que su mujer añade "y la música". Lo sabe bien porque siempre que riega pone sus discos a todo volumen y el resultado está a la vista. "Este año, después de las lluvias, el patio está frondoso y lleno de flores", asegura. Algunas se han adelantado en la floración, como las azucenas mientras otras están en proceso, como las hortensias. Cada cuidador tiene sus plantas más o menos agradecidas. Para Antonia, las hortensias son las más puñeteras. Por contra, las gitanillas casi que se cuidan solas. En las paredes, ilustraciones de Lorca o Antonio Gala completan el conjunto vivido en el que la familia se refugia en los días de calor.

A.J.González
Córdoba
Concurso de patios 2026 Ruta 1 Santa Marina 
Patio conventual de la Ermita de la Alegría Menéndez Pelayo, 6

Patio de Santa Marina, en la ruta 1. / A. J. González

Los dos conventos

En la recta final de la ruta se encuentran dos conventos, el más próximo, el de Santa Marta 10, que cumple su sexto año en el concurso, que este año está presidido por el altar de Santa Paula, cofundadora de la orden Jerónima a la que pertenece. En el locutorio donde las monjas de clausura atendían a las visitas, la Virgen de Fátima. En el patio, una buganvilla que aún no ha explotado su color fucsia, hace un arco que sobrevuela la zona central, plagada de flores y esparragueras de la variedad cola de zorro. Bajo los soportales, junto a enseres colgando de las paredes, un manto verde compuesto por helechos y pilistras.

Virginia, una de las cuidadoras, recuerda que están tan verdes por su viejo truco, regarlas con una mezcla de leche y agua y leche y cerveza. "Alguna ha bebido hace unos días cerveza sin aguar y está también espléndida", indica. Y eso que no es 0,0. "Queríamos tener la entrada como el soportal de una casa antigua", apunta. También hay un rosal amarillo al fondo que llama la atención, un kalanchoe gigante y unas begonias de una señora donadas por su familia al morir. Aunque no es un patio popular porque nunca fue una casa de vecinos, la casa va ganando solera.

La ermita de la Alegría

Completa la ruta la ermita de la Alegría, en la calle Menéndez Pelayo 6, de la que se encarga la hermandad de la Sentencia, un patio conventual anexo a una iglesia con estructura del siglo XVII, según Carmen y Pedro, los hermanos que hoy estaban al cargo. "Este es nuestro primer año en el concurso y hemos conservado plantas antiguas junto a flores que hemos intentado encajar en los lugares donde más se adaptan", ha explicado Pedro, que añade que "hay un jazmín estrellado, geranios, gitanillas, kalanchoes y citronellas". Todo ello, en torno a una fuente y cuatro naranjos que presiden el espacio. "Esta ermita se abre todos los sábados, pero abrir el patio dará la oportunidad a los cordobeses y visitantes de conocerla porque es muy bonita". Ya lo saben. No está en Santa Marina ni en San Agustín y aún le queda camino por recorrer para encontrar su propia personalidad, pero en Córdoba, ya se sabe que no hay patio feo.

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