A las 11 de la mañana, cuando formalmente comenzaba la edición del centenario, ya podían verse algunas colas formadas delante de los patios competidores en el concurso, lo que no era de extrañar a tenor de la expectación creada y pese a la falta de tanto turismo a éste segundo año del covid-19. Especialmente en el concurrido barrio del Alcázar Viejo, donde ya el fin de semana había grupos que visitaban los patios aprovechando las rutas particulares, concurso aparte.

Ha sido un arranque del certamen con muchos menos turistas que en el 2019, aunque sin faltar madrileños, que los propios cuidadores se preguntaban cómo han llegado si Andalucía está aún formalmente confinada hacia otras comunidades. Pero en todo caso, muchísimo más que hace década y media, cuando se instauró la jornada partida para la visita a estos recintos en un horario que hoy nos parece lógico, cómodo y muy conveniente tanto para el turismo como para que los cordobeses disfruten de los Patios. Tanto que se nos olvidan aquellas tardes y noches en las que los recintos concursantes estaban obligados a cerrar a las 11 de la noche, con unos cuidadores ojerosos deseando echar el cierre porque había que regar cientos de plantas, cenar y dormir unas horas antes de acudir a su trabajo, todo ello para abrir el recinto al día siguiente de nuevo.

Marroquíes 6 | Primer día del Concurso en los 90. CÓRDOBA

Y es que el primer día del Concurso de Patios, desde 1921, ha cambiado tanto como ha evolucionado el certamen, la ciudad y la propia sociedad.

En un principio, y aún teniendo en cuenta que no hubo concurso independiente de 1922 hasta que se recuperó en 1933 y en sucesivas ediciones, poco horario había que fijar a unos patios de casas de vecinos que en la práctica en mayo mantenían sus puertas abiertas toda la madrugada. A fin de cuentas, al día siguiente, en el lavadero comunitario, todas las familias se enterarían puntualmente de a qué hora llegó cada cual. Más aún si alguno de los residentes, por ejemplo, iba cantando bajito y dejando tras de sí cierto aroma a vino. Pero a la falta de horario, y sabiendo los pocos días que duraba el concurso (por entonces apenas un fin de semana, lo justo para que el jurado pasara a visitar los recintos) a ello hay que unirle a ello que no siempre el concurso tuvo el mismo formato. Por ejemplo, el certamen se convirtió en otro de Cruces en los Patios desde 1925 a 1929, totalmente eclipsado por esa otra fiesta tradicional, al igual que en el periodo entre 1953-1954, en el que se retomó la fórmula con la Fiesta de la Cruz. Sin olvidar que en otros momentos el Concurso de Patios estuvo directamente incluido en el programa de la Feria de Nuestra Señora de la Salud, como en los años 40 del pasado siglo. 

Carbonell y Morand | Visita en los años 90. CÓRDOBA

Capítulo aparte es que el primer día de concurso pasó largos años también eclipsado por su propio Festival de los Patios, esa programación paralela cultural y de espectáculos que fue muchísimo más promocionada y conocida que los propios Patios en los años 50, 60 y 70, quizá esperando que el turismo llegara antes con una apuesta a corto plazo que con el reclamo de la autenticidad de los Patios en sí. En todo caso, el festival sirvió para reconducir aquellas actuaciones flamencas en estos recintos tradicionales en los años 50 y 60 para darle más porte y atractivo al incipiente turismo. Por supuesto, con hitos enormes, como la actuación de la Orquesta Nacional de España en el Patio de los Naranjos o hasta incluyendo el propio nacimiento del Concurso Nacional de Cante Jondo, que se convertiría en el Concurso Nacional de Arte Flamenco (nada menos). Un solo ejemplo: desde 1972 hasta 1990 el mismo cartel que anunciaba la Feria de Nuestra Señora de la Salud servía para promocionar el Festival.

En todo caso, entre Cruces, Feria y Festival, el Concurso de Patios siempre venía teniendo unos comienzos más que tranquilos en su primer día, especialmente tras imponerse el horario de jornada partida. Una de esas ocasiones para aquellos exquisitos que, pudiendo a esas horas de jornada laborable, desearan disfrutar del silencio y la intimidad en un patio recién abierto. Un lujo que en los últimos años va siendo cada vez más raro incluso a las 11 de la mañana del primer día.

Queso 4 | Recinto señero por su cruz y, en el pasado, por su patio. A.J. GONZÁLEZ

Pero, para los que piensen que eso de hacer cola desde el inicio del concurso es algo nuevo, fruto de la fama turística que cobraron los Patios tras la declaración de la Unesco del 6 de diciembre del 2012, o en estos tiempos debido a la pandemia, bien está recordar una anécdota que recoge Francisco Solano Márquez en su imprescindible obra Córdoba es Patio. Y es que en 1934 un cronista pedía a través de la prensa que el gobernador civil mandara a las puertas de estos recintos a... ¡Las fuerzas de Asalto! El objetivo militar de estas fuerzas republicanas: enseñarle a los que querían entrar impacientes y todos a la vez las ventajas de guardar cola. Tal y como se lo cuento.

Y es que en un siglo del Concurso de Patios, colas incluidas, de las pocas cosas que hay nuevas bajo el sol son las variedades de plantas, que precisamente son las que parece que menos han cambiado. Y eso... desde el primer día.