ARQUITECTURA ANTIGUA: (categoría A). Más de 100 metros.

PREMIOS: Reconocimientos: Tercer premio (2010), Octavo (2014), Accésit (1991, 1992, 1993, 1994, 1995, 1996, 1998, 1999, 2006, 2007 y 2011), Mención especial (1986, 2001, 2005 y 2012) y Esfuerzo vecinal (1990).

Aunque la sede de Amigos de los Niños Saharauis tiene residentes todo el año, el grueso del mantenimiento del patio depende de un grupo de expertas del colectivo que, como en toda asociación, se ha visto muy afectado por las restricciones movilidad y de reunión durante la pandemia. Un problema más, aparte de quedarse en el 2020 sin sus mejores flores: los niños saharauis que cada año visitan a sus familias adoptivas de Córdoba. El caso es que, como asociación, Amigos de los Niños Saharauis no lo está pasando nada bien. Por todo ello esta edición del Centenario tiene un especial significado de esperanza. Es el mayor patio antiguo que concursa, lo que le obliga también a tener un número descomunal de macetas: un millar. Su estructura es típica de los patios-pasillo, que definieron Larriva y Riobóo, fruto de edificaciones sucesivas que dejan un amplio espacio al fondo.

CUIDADORES: Voluntarios de Amigos de los Niños Saharauis. Coordina: Mariana Grande. Presidente: Tomás Pedregal.

EL DETALLE: El espacio amplio que se abre al final del recinto, que incluso permitió montar un pequeño escenario para multitud de eventos culturales y populares.

LA PLANTA: Aunque la buganvilla es la que aporta una explosión de color al recinto, cada una del millar de macetas del patio tiene un mérito enorme.