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Opinión | Política

Cayetano Peláez del Rosal

Córdoba

Sánchez y las felicitaciones que olvida

La cortesía, dicen, es una forma sencilla de respeto. Felicitar a los demás en sus principales celebraciones, especialmente cuando se trata de fiestas religiosas, no implica compartir necesariamente todas las creencias, sino reconocer que forman parte de la vida y de la identidad de muchas personas. En una sociedad plural, ese gesto tiene además un valor simbólico: recuerda que las instituciones representan a todos.

Cada año, cuando llega la Navidad, millones de cristianos celebran el nacimiento de Jesús. Se intercambian felicitaciones, mensajes y buenos deseos entre familiares, amigos y compañeros de trabajo. Algo parecido ocurre en otras fechas importantes del calendario cristiano, como la Semana Santa (…).

Sin embargo, desde que ocupa la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez ha evitado felicitar públicamente estas celebraciones a los cristianos. Al mismo tiempo, sí ha tenido gestos de felicitación hacia otras festividades religiosas, como el Ramadán. Esa diferencia de trato es la que muchos ciudadanos perciben como una falta de equilibrio institucional (…).

En ese contexto resulta llamativo que el Ejecutivo haya reaccionado con firmeza ante las restricciones impuestas por Israel durante la celebración del Domingo de Ramos en Jerusalén, llamando incluso al encargado de negocios de ese país para expresar su protesta. Defender la libertad religiosa siempre es una posición legítima y necesaria, pero muchos se preguntan por qué ese mismo énfasis no se percibe cuando se trata de reconocer o respaldar públicamente a los propios cristianos en España (…).

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