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Opinión | Experiencia

Manuel Ramón Núñez

Córdoba

Una jornada inolvidable

El pasado día 26 de diciembre del anterior año nos dirigimos hacia la bella villa cordobesa de lznájar, mirador hacia el cielo, mi amada esposa Julia, mi único hijo varón, Ramón, acompañado éste de sus dos hijos, Gonzalo de doce y Marcos, de once años de edad, y el que estas desangeladas líneas escribe.

Al arribar a esta singular población, cercano ya al mediodía, nos aguardaban mis dos grandes amigos de la ya muy lejana juventud: Juan Ramos Sánchez, maestro nacional, y Manuel González Granados, director de banca, quienes se encontraban acompañados del genial artista pontanés Antonio Flores Avilés.

Después de atravesar dos puentes y dejar atrás el mayor lago de Andalucía, el pantano de lznájar, aparcábamos nuestro amplio vehículo, en las afueras de esta apacible morada, en la que habité allá por los años sesenta y donde transcurrieron felices el final de mi adolescencia y el comienzo de la alegre juventud, hasta que, en 1970, fui destinado, como profesor de EGB, a la histórica ciudad de Lucena.

En el centro de esta mágica población, cercana a los ángeles, se halla la ermita-santuario de la muy venerada y antiquísima Virgen de la Piedad, en cuyo sacro brazo izquierdo reposa su Hijo, el Niño Jesús, que es patrona, desde 1811, de este único lugar y quien celebra su muy devotísima salida procesional, cada ocho de septiembre, y ante la cual me detuve para rezar emocionado una Salve.

A la par, todos admiramos las sagradas imágenes de Jesús Nazareno, Santa Marcela, Jesús amarrado a la Columna y Santo Entierro.

En aquellos dulces instantes acudieron a mi ya muy débil y septuagenaria memoria recuerdos imperecederos y vivencias espirituales de mis remotos tiempos mozos...

El espacioso pósito, de la decimosexta centuria, ha sido adaptado, con sumo gusto, como Biblioteca Pública Municipal y desde ésta accedimos al milenario castillo musulmán, que se comenzó en el siglo VIII, ahora idóneamente restaurado, y que dio nombre a la villa. lznájar significa castillo alegre. Desde allí se contemplan espectaculares vistas.

El acogedor rincón llamado Patio de Comedias, rebosante de coloridas flores y plantas, descubrimos el Museo de la Judea, sede del Apostolado lznajeño, cuyos orígenes remontan al siglo XVII.

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