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Opinión | Política

Marco A. Santiago Heredia

Córdoba

¿Cambiar para mejor?

El mundo está cambiando cada vez más pero deberiamos preguntarnos si es para mejor por muy rápido que avance (porque avanzar no es mejorar necesariamente). La polarización de la sociedad cada vez más palpable nos hace cuestionar cómo puede ser que 80 años después de la Segunda Guerra Mundial parece que tenemos las ideas menos claras que entonces . La consecución de derechos sociales durante estas décadas son síntoma de la evolución que han tenido los países occidentales. Pero sin embargo el acercamiento a la extrema derecha de la gente joven nos deja entrever que durante estas décadas de evolución también se han dejado cosas atrás. Y es que como dice la tercera ley de Newton, toda acción genera una reacción de igual intensidad pero en sentido opuesto. Porque solo la frustración provocada por este nihilismo político que vivimos actualmente , provoca que la juventud se agarre a respuestas tan extremas como las que estamos viendo. O sea, a falta de pan buenas son tortas .

Los culpables de ver cómo se reavivan movimientos fascistas y extremos en todo el mundo no son los fascistas - pues esos siempre los han habido-, ni mucho menos la gente que se preocupa más del plato de comida y de pagar la luz que del color del partido que manda . Los culpables de la radicalización del pueblo son los gobernantes de centro derecha y socialdemócratas que han presentado falsos proyectos corruptos, que no solo no cumplen las expectativas del pueblo y le arrebatan sus valores sino que además le roban su dinero. La gente no acude a los extremos porque les gusten sino porque aquellos valores que tenían por ideales les han sido arrebatados. Y aquellas ideologías que representaban el orden han fracasado estrepitosamente por culpa de sus mandatarios.

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