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Opinión | Poesía

Antonio Losada Marín

Córdoba

Elegía a Luis Ballesteros

Parafraseando a Miguel Hernández, «un golpe helado» nos ha hurtado a Luis. Quizá porque pasó por esta vida casi de puntillas, su talento nunca fue lo bastante aireado. Como alumno de la primera promoción de Química de Córdoba ya dejó muestras de él, y no solo para nuestra disciplina pues durante más de cuarenta años fue profesor de Matemáticas en la UCO.

Pero, si por algo destacó, más allá de su intelecto, fue por su sencillez, su humildad y su espíritu de sacrificio. Después del «hachazo» que le arrebato a su primera mujer, Luis llegó a reponerse de aquella tragedia y encontró en Cati, y en sus hijos, Luis y Sergio, la energía para seguir viviendo y entregándose a los demás.

Ojalá, Luis, que desde tu nueva atalaya contemples con orgullo cómo esos dos vástagos de la estirpe Ballesteros dan continuidad al legado de su padre.

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