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Opinión | Carta ilustrada

Maribel Alcañiz

Córdoba

Adamuz, la humanidad en estado puro

La tragedia ferroviaria que sucedió el pasado fin de semana volvió a poner en el escenario la realidad de la condición humana. Sí, claro que existen las personas con maldad, que carecen de empatía, que no están bien construidas. Pero seguramente hasta en ellos existe un fondo común de humanidad, una llamada interior que hace que institivamente se ayude a quien lo necesita en una situación crítica. El choque de trenes lo fue.

Adamuz salió en la noche del domingo a prestar su ayuda a quienes la precisaban. No tenían conocimientos médicos y su desconcierto era máximo. Pero eran personas que daban lo que tenían. Mantas, alimento, conversación, abrazos, consuelo... Los adamuceños se convirtieron en ángeles.

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