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Opinión | Política

Vicente Dalda

Córdoba

Navidad, matemáticas y otras ficciones políticas

La Navidad suele traer consigo buenos deseos, villancicos… y, en ocasiones, declaraciones que uno no sabe si envolver para regalo o devolver al remitente. Este año, el protagonismo lo ha tenido Alberto Núñez Feijóo, que en un alarde pedagógico navideño vino a sugerir que los andaluces no saben contar. No especificó si se refería a contar ovejas, años de gobierno o promesas electorales, pero el mensaje quedó claro: el problema nunca es la política, sino el ciudadano que hace mal las cuentas.

La afirmación resulta especialmente entrañable cuando se pronuncia desde un partido que confía mucho en la memoria selectiva. Porque, ya que hablamos de contar, quizá convendría repasar algunos números sencillos, de esos que se enseñan en primaria y no requieren calculadora: uno, dos… y tres.

Ahí aparece el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, también del Partido Popular, que en su día prometió solemnemente gobernar solo dos legislaturas. Dos. Ni dos y medio, ni dos «si las circunstancias lo aconsejan». Dos, como los mandamientos básicos de cualquier compromiso político: prometer y, a ser posible, cumplir. Sin embargo, la aritmética popular parece haber cambiado: donde antes había un límite claro, ahora hay una tercera candidatura perfectamente justificada por esa ciencia exacta llamada «contexto político».

Quizá el error no esté en los andaluces, sino en el método. Tal vez contamos mal porque nos dijeron que el dos era dos, cuando en realidad significaba «las que hagan falta». O porque entendimos que una promesa era un compromiso, cuando en realidad era una sugerencia orientativa, revisable y ampliable según la demanda.

Decía Groucho Marx: «Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros». En política española, y muy especialmente en fechas navideñas, la cita adquiere categoría de programa electoral. Se prometen límites y luego se estiran; se habla de respeto al votante mientras se le explica, con condescendencia, que no sabe sumar.

Así que, señor Feijóo, puede que los andaluces sepamos contar mejor de lo que parece. Contamos promesas, contamos mandatos y, sobre todo, contamos las veces que se nos dice una cosa y se hace la contraria. Y eso, créame, no es un problema de matemáticas, sino de credibilidad.

Feliz Navidad… y felices cuentas.

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