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Opinión | Carta ilustrada

Felipe Rodríguez

Córdoba

¿De qué vamos a hablar?

El tema es recurrente en estas fechas. Y, con el paso de los años y las servidumbres de los tiempos, el asunto se hace más complejo. Siempre se recomendó, desde instancias especializadas pero también desde el propio sentido común, no hablar de política ni de fútbol en las reuniones familiares de Navidad. Por no incomodar a los comensales, más que nada. Y por evitar discuciones que los amargan todo.

La recomendación sigue vigente, pero esta vez se riza el rizo. En la era de la polarización, convertida en España en un frentismo descarado, ya no es necesario exponer opiniones en una mesa. Los asistentes ya saben bien «de qué palo» va cada uno. Si consiguen sentarse juntos será ya un logro. Pero igual ni siquiera se dirigen la palabra. Hasta dónde hemos llegado...

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