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Opinión | Educación

Alberto Álvarez Pérez

La asignatura de Urbanidad

Recuerdo que cuando yo era chiquitito en la escuela había una asignatura que se llamaba de Urbanidad, donde se nos enseñaban a ser cortés y educado, tener buenos modales y comportamiento respetuoso hacia los demás, sobre todo con las personas mayores. No se trataba simplemente de un formalismo anticuado, sino de una herramienta fundamental para construir relaciones sanas y un ambiente positivo en el barrio.

La sociedad en este tiempo ha cambiado. Los jóvenes de hoy en día son más frágiles. Por eso cuando llegan a la adolescencia, huyen y se evaden con el consumo de sustancias estupefacientes o consumo de alcohol. También se vuelven adictos a videojuegos, móviles o series.

Hay un desequilibrio y una desproporción entre la preocupación que hay por la salud física, el bienestar físico, por tener un cuerpo 10 y lo relacionado con la estética y conseguir el cariño y la estima de los demás. Ese cariño se puede conseguir de otra manera, y es por la belleza del interior, que se consigue siendo una persona positiva, de emociones y sentimientos positivos y evitando los negativos, que son los que hacen que las personas por dentro sientan y se comporten mal.

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