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CARTA ILUSTRADA

Humillando a Marilyn

Marilyn Monroe.

La última película sobre la vida de Marilyn Monroe (de un imbécil al que no conocen ni en su casa a la hora de comer), es una autentica humillación y un ultraje a la memoria de la actriz. Marilyn no dejó herederos, pero quienes gestionen sus derechos y su legado bien podrían demandar por injurias y otros delitos al tal Andrew Dominik, que así se llama esa escoria de director de cine. Conociendo como se toma la justicia americana los ataques y ofensas al honor y a la buena imagen, no sería de extrañar que esa posible demanda prosperara y este imbécil fuera condenado a pagar una cantidad millonaria. Quizás lo de menos en ese bodrio de película sea que Ana de Armas (en el papel de Marilyn), aparezca haciéndole una felación a Kennedy en plena crisis de los misiles rusos en Cuba. Se ve que a este lo de Marilyn cantándole cumpleaños feliz al presidente, embutida en el famoso vestido de lentejuelas, le parece una escena infantil. Claro que, también puede ser (o las dos cosas a la vez), que Ana de Armas no diera la talla, ni para entrar en el vestido ni para actuar como Marilyn en ese acto. Pero aparte de esa escena, lo más injurioso es como trata el personaje de Marilyn en general; la imagen de mujer mediocre, tonta y sin valor alguno que describe en toda la película. Imagen falsa y denigrante que, como digo, bien podría ser objeto de una demanda judicial. Este chorizo de la pantalla también se permite soltar «perlas cultivadas» en algunas entrevistas cuando le cuestionan su película, asegurando que ya nadie ve las películas de Marilyn o que ‘Los caballeros las prefieren rubias’, la célebre comedia de Howard Hawks, solo trata de unas «putas bien vestidas». Sobre las críticas a la falta de sutileza de su película en el retrato de los múltiples abortos que sufrió la actriz, añadió otra lindeza más: «Tener tacto no me interesa». El desprecio al cuerpo de Marilyn llega a tal extremo que la vagina de la actriz es el objeto de varios planos cuya fría violencia ha despertado todas las alarmas de la crítica de género. En ‘Blonde’ (nombre de este bodrio de película), no hay nada, absolutamente nada, que dignifique al personaje real de Marilyn. La película parece hecha con el solo objeto del escarnio de una persona que lleva sesenta años muerta y no se puede defender.

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