Opinión | El cuerpo en guerra
Lo peor que te puede pasar
¿Qué es lo peor que te puede pasar? Hay respuestas tan variadas como personas. Eso nos muestra lo que más valoran. Perder a un hijo, perder a una madre, perder un marido, una gran depresión, seguir viviendo la vida que uno tiene, el alzhéimer...
Pasé años tranquila pensando que lo peor que podría pasarme ya me había ocurrido.
Yo creía que haber estado a punto de morir varias veces y quedarme con dolor siempre para siempre, tener que haber matado a la persona que era hasta entonces para, entre los restos, tratar de armar una nueva y presentársela al mundo, con las pérdidas que ello conlleva, era lo peor que podría pasarme. Trauma + condena de dolor perpetuo + pérdida de una misma (y de mi vida) + complicaciones corporales derivadas de ello = ser los restos de algo que una vez fui con dolor a todas horas para siempre, ¿no era eso acaso lo peor que podría pasarme?
No es verdad: puede haber algo peor (para mí).
Hasta dónde puede llegar el dolor importa.
Haber estado a punto de morir queriendo morirme y vivir es peor. Perder o ver mermadas mis capacidades intelectuales por el camino es peor. Perder mi vía de expresión (la poesía) es peor. El dolor de cabeza continuo que apaga el mundo es peor. Peor que todo «mi dolor» y sus consecuencias, sin que este se haya esfumado del mapa.
En enero intentaba leer y no retenía información. El cansancio mental hacía que tuviera que dormir tras 30 minutos de intento. Me empleé a fondo. Me recuperé casi del todo. Ahora puedo leerme de nuevo un libro al día. ¿De qué sirve todo el esfuerzo que he hecho por recuperar hasta donde ha sido posible mi intelecto si sufro casi a diario impetuosos dolores de cabeza que me dejan K.O.?
Despertar con dolor de cabeza, mareada con naúseas, quedarse a oscuras, sin ruido y no poder hacer nada. Por tiempo ilimitado. Enteramente sola a la deriva. Encadenar el dolor de cabeza durante días. Quedar anulada, sin voluntad.
¿Y cuándo se juntan ambos dolores o cuando uno de ellos ruge tan fuerte que despierta al otro? Chillar o llorar de desesperación, creer enloquecer. Sentirme terriblemente sola a expensas de mi cuerpo. Una marioneta. Y sin Toffee.
Sin que me tome en serio la neuróloga y quiera ponerme un tratamiento preventivo.
La medicina te salva a vida o muerte pero te deja pudrirte del asco en tu dolor. ¿Para qué te salvan entonces? ¿Es esto acaso «vivir»?
¿Cómo pude pasar años tranquila pensando que lo peor ya había ocurrido? En el futuro siempre acecha algo peor. Un suma y sigue.
*Escritora
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