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Opinión | No ni na

Rafael Ruiz

Rafael Ruiz

Periodista

Las persianas del estadio

El alcalde Bellido ha calificado de «demanda histórica» -no ha aclarado el demandante, por si tienen curiosidad- la recientemente iniciada obra de culminación de las fachadas de los edificios de preferencia y fondo del estadio de El Arcángel, en la que el erario público invertirá 1,2 millones de euros, según las estimaciones realizadas. Se trata de promover un cierre de los edificios anexos al proyecto de González Cordón, ya fallecido, quien reformó el campo municipal de fútbol de sus múltiples males originales a imagen y semejanza del de La Cartuja, pero en pobre.

La verdad verdadera, a poco que se lea, es que a las fachadas le van a colocar persianas. Lamas orientables a unos inmuebles, que inacabados se van a quedar. Los edificios se encargaron en estructura a cuenta de los primeros fondos anticrisis de Zapatero (auténticos latrocinios organizados, oiga) con un «ya se verá qué ponemos aquí».

Salvo algunos departamentos municipales, aquellos cientos de metros cuadrados siempre han estado vacíos, inacabados, protegidos con toldos en ocasiones, pese a que hubo alguna oferta para quedarse con aquel muerto en forma de hotel, gimnasio o cosa similar. El resultado es el que es: una auténtica oda al derroche de dinero público.

Hombre, como cateto que es uno, se entiende que colocar las lamas de la fachada sería el final y buscarle usos a tanto espacio disponible, la demanda histórica propiamente dicha. El principio de todo. Porque lo que van a hacer es gastarse millón y pico de dinero de nuestros impuestos en colocar unas persianas para proteger del sol la nada más absoluta, el vacío total. Como idea tonta lo digo, a lo mejor no es ni mala idea buscar un uso posible para el complejo, acordar con un operador público o privado las condiciones y, entonces, que ponga las cortinas que le parezcan correctas. Porque un millón de euros en persianas son muchas persianas. Hasta macetas se podrían colocar llegado el caso, entonces.

Como metáfora, sin embargo, las persianas de la fachada del estadio son impagables. Se van a gastar un dinerito fresco en una cosa que no va a servir para absolutamente nada sin que nadie plantee si están beodos o algo. Porque, total, qué son 1,27 millones de euros o doscientos y pico millones de las antiguas pesetas cuando se afronta un desafío histórico, una nueva prueba de la voluntad, una piedra de toque al intelecto humano.

Qué no se hace por ese templo arquitectónico que es, en fin, El Arcángel, donde tanto sufrimos. Sobre todo, cuando ya llega hasta aquí el olorcillo de las elecciones municipales del año próximo. Que ya dijo Marx, Groucho, que la política es buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicarle los remedios equivocados. Cual queda demostrado.

*Periodista

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