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Opinión | Punto y coma

Y yo me iré…

Han pasado veintidós días desde que Ceuta vivió una entrada masiva de personas procedentes de Marruecos. Dicen que la mayoría de quienes cruzaron regresó posteriormente al país vecino, pero la realidad es que la situación dista mucho de haber recuperado la normalidad. Es cierto que algunos miembros del Gobierno se han desplazado hasta la ciudad autónoma, mas el panorama continúa siendo desolador.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, dejó allí una afirmación que conviene tener presente: «Ceuta y Melilla son españolísimas». Son españoles, en efecto, quienes viven en ambas ciudades, del mismo modo que los niños y jóvenes ceutíes, que, en poco tiempo, deberían regresar a sus aulas. Las competencias en materia educativa de Ceuta y Melilla corresponden directamente al Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (MEFPD), al igual que sucede con los centros de titularidad del Estado español en el exterior. Parecería que el MEFPD funciona a la perfección, si atendemos a los recientes éxitos obtenidos por deportistas españoles en distintos certámenes internacionales. Sin embargo, del mismo Ministerio depende que los estudiantes ceutíes regresen a sus aulas en unas condiciones parecidas a las que tenían antes de que su ciudad viviera esta lamentable coyuntura.

Quizás el presidente esté recordando aquellos versos de Juan Ramón Jiménez: «Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando…». Ahora bien, los ceutíes no pueden marcharse de su ciudad para que vuelva la normalidad, pues allí tienen sus vidas. A ellos se les acaba el tiempo, y, a muchos españoles, la paciencia. Dentro de pocos días, debería sonar el timbre de todos los centros de enseñanza españoles, y, por el momento, únicamente los pájaros continúan cantando.

*Lingüista

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