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Opinión | El mar alrededor

La corona de María Pérez

María Pérez se ha coronado este fin de semana con una tiara que la consolida como la gran dama de la marcha atlética. Batió récord y añadió otro oro a su colección en los Europeos de atletismo, en una jornada histórica para el deporte español. El atletismo volvió a tirar del carro con las medallas de Paul McGrath, Miguel Ángel López y Raquel González, pero me quedo con la corona de la granadina, porque María Pérez se ha convertido en un símbolo de ese sentido último del deporte que siempre va más allá de lo estrictamente deportivo.

La atleta de Orce ha construido una trayectoria apabullante: cuatro oros mundiales, dos europeos y dos medallas olímpicas. Pero recuerdo, sobre todo, la sensación de que su éxito quedó injustamente eclipsado en el Mundial de 2023, porque su oro en el relevo mixto coincidió primero con el triunfo de la selección española femenina de fútbol y, de inmediato, con el escándalo del beso no consentido de Luis Rubiales a Jenni Hermoso. Aquel episodio dejó en segundo plano el trabajo de muchas deportistas, incluida ella. María Pérez había llegado hasta esa segunda medalla olímpica después de una recuperación durísima, con meses de trabajo tras una lesión que la obligó a caminar con muletas. El sábado apareció de nuevo la María más grandiosa. Celebró su victoria pero confesó un sentimiento agridulce por el tropiezo de Antonella Palmisano, la italiana con la que entrena habitualmente y una de sus grandes amigas dentro de la marcha. Palmisano no pudo subir al podio. Las palabras de la campeona le dan un aura especial.

El deporte es pulverizar límites y también poner a prueba lo que nos hace humanos, el sentido común, la frustración a veces, pero también el reconocimiento del esfuerzo y valor de los otros. María este sábado nos reconcilió a todos con la competición y dejó un poco más en el olvido el mal sabor de boca que nos dejó un beso sin consentimiento que lo ocupó todo en los Juegos Olímpicos: su proeza -y la de otras mujeres deportistas- quedó entonces fuera de foco. 2025 fue un año glorioso para la atleta, y en Birmingham se ha ganado el Stay Gold que le cantan a esa gente imprescindible.

*Subdirectora de El Periódico

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