Opinión | Palabras para Andrómina
La tumba desconocida de Lorca
La tumba desconocida, como el soldado desconocido, bien podría ser, además de las fosas franquistas, el lugar de enterramiento de García Lorca un 18 de agosto de hace ahora ya 90 años. En una viñeta de El Roto (El País, 11/7/26) aparecía una contundente frase: «Desenterraron el pasado para enterrarlo en otro sitio». Bueno, quizás sea lo que hay que hacer casi un siglo después de la muerte de Lorca, pero no para enterrar el pasado sino para no repetirlo.
Lorca de alguna manera representa a todos los fusilados y desaparecidos de la guerra. Encontrar sus restos cerraría muchas heridas que casi un siglo después siguen abiertas. ¿Cómo no enterrar dignamente a los desaparecidos en la guerra civil? ¿Hace falta en nuestro país una Antígona para hacer cumplir la memoria no histórica sino personal e individual? Llama la atención la obstinación de la familia Lorca de no querer desenterrarlos e identificar sus restos, se supone que en la zona del Parque Federico García Lorca de Alfacar (Granada). Lo que resulta contradictorio. Si no se sabe con certeza dónde están, cómo pueden negarse a localizarlos en un lugar concreto, cuando además hay otros restos cadavéricos de fusilados que no les atañen. Los resquemores de su utilización política no sólo son extemporáneos sino que el hecho de no buscar o buscar sus restos ya es una decisión política, a lo que sin duda respecto a esto último el nuevo gobierno andaluz no es muy favorable. Y si Lorca es de todos, eso ya es político.
Si Azaña, que criticaba la tradición española de mover los muertos de un sitio a otro, reclamaba que a él lo enterraran donde muriera y para siempre, no es esa la situación de Lorca, del que desconocemos su voluntad última, dada su juventud y las circunstancias de su muerte. Sí conocemos lo que poetizó: «Mi corazón reposa junto a la fuente fría». Un verso premonitorio. Según Gibson sus restos podrían estar debajo de una fuente a donde fueron trasladados tras hallarse unos restos debajo de un olivo en Alfacar de Granada en el 2006 tras la habilitación del parque citado.
Lorca, además de ser el poeta más universalmente conocido de España es una realidad que nunca termina. Desde los años cuarenta hasta a Leonard Cohen, Enrique Morente o Miguel Poveda en música, más la continua representación de sus obras de teatro, además de discos, libros, cine, etc., que siguen casi un siglo después desafiando al tiempo y acrecentando la trascendencia y la popularidad del poeta. Una popularidad que sigue idealizándose y que se universaliza precisamente por su andalucismo cultural, un epítome de lo español más allá de nuestras fronteras, aunque como toda proyección mundial se concentre en el tópico.
En un poema casi de juventud, con sólo veinte años, escribió: «¿Si la muerte es la muerte,/ qué será de los poetas/ y de las cosas dormidas/ que ya nadie las recuerda?». A él se le sigue recordando, en especial el día nefasto de su muerte por unos asesinos fascistas. Una venganza póstuma e involuntaria contra ellos.
*Médico y poeta
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