Opinión | Cielo abierto
‘Los amores ateos’ en Los Boliches
Todo lo que le pido a un libro de poesía es encontrarme al fondo a una mujer o a un hombre verdaderos. Necesito ese pulso con el alma que me espera al final de todas las palabras, de las asociaciones, de todos los posibles simbolismos, del ritmo y de la imagen. Esto no significa que únicamente un tipo de poesía más confesional o autobiográfica sea la que me da al hombre o la mujer que están al otro lado: leyendo, por ejemplo, la poesía más de lenguaje de Pere Gimferrer, siempre me estoy encontrando con una visión única del mundo, con el cine y la historia, con la literatura, vueltos ya discursos interiores. No hay una única forma en esto de buscar, o de necesitar, una autenticidad al otro lado. Así, del mismo modo, en la poesía más confesional o autobiográfica, más declaradamente vivencial, uno puede encontrarse un trampantojo, algo que no es y aspira a parecer. En fin, hay de todo, y por eso yo me he llevado a Los Boliches Los amores ateos, el último libro de José Daniel García, en un diálogo ardiente que siempre se te ofrece puro y cierto, destilado y rotundo, lluvia o grano continuo de sí mismo, con caudal en forma de mosaico.
Estoy en Torreblanca y la tarde es hermosa en la plaza del Carmen. Los Boliches es un Ítaca todavía sin Penélope para la poesía de José Daniel García, que es un Odiseo perdido por los dioses en el archipiélago nocturno y callejero de Córdoba. Ha salido de Troya y tiene sus fantasmas interiores, pero el pulso con Circe y con Calipso ha sido duro. Se ha enfrentado también a Polifemo y ha logrado escapar de su cueva sonora, porque ha continuado escribiendo poemas de textura granítica, condensados y amplios, panorámicos en su dimensión de cine radical en un plano secuencia de sí mismo. Esta es una poesía sobre la dificultad del hombre y la mujer contemporáneos para encontrarse de frente con el amor verdadero. Hay demasiadas aristas, hay demasiadas heridas de guerra cosidas por los dioses, y apenas quedan rostros amigos que puedan reconocernos al regresar a casa. Es una poesía desolada, pero también tierna, porque es una poesía que cree en el amor. Es una poesía perfecta para leer en la playa al contemplar el fuego sideral del último sol.
Veo a Ulises cruzando Los Boliches y nos reconocemos, porque hemos padecido a las sirenas: hablamos de ese canto de sueños terribles. Leo Los amores ateos, el último libro de José Daniel García, y comprendo que todos, si de verdad vivimos, somos Odiseo, y que la poesía puede salvarnos de la sombra al acecho del reino de Hades, de habitar en las sombras de la noche convulsa. Penélope respira, aún no tiene rostro: en noches sofocantes, rodeados de extraños, el amor volverá a ser cómplice y sencillo.
*Escritor
Suscríbete para seguir leyendo
- Córdoba se asa también de noche y un pueblo de la provincia registra una de las temperaturas nocturnas más altas de España
- La Vuelta a España 2026 pasa por Córdoba: mapa, recorrido, horarios y todos los pueblos por los que cruzará el pelotón
- Detenido un aparcacoches en Córdoba tras enfrentarse a la Policía Local en una zona restringida para La Vuelta
- Rafael Sánchez de Puerta, sobre la venta de Deoleo: 'El Gobierno ha intervenido en operaciones similares, esta podría ser una
- La Vuelta llega a Córdoba: jornada rompepiernas este domingo con tres puertos y final en Vallellano
- De 'farmear aura' a construir la Sagrada Familia: Córdoba se rinde al mundo de los juegos de mesa
- Guía completa de la Velá de la Fuensanta de Córdoba 2026: horarios, actuaciones, procesiones y programa de actividades
- La Junta de Andalucía abre de forma extraordinaria el acceso a seis bolsas de trabajo de profesores de secundaria: estas son las especialidades y los requisitos
