Opinión | Tribuna abierta
40 años del primer PGOU en democracia: configuración de una nueva ciudad
El 14 de agosto de 1986 aparecía publicada en el BOJA la resolución del entonces consejero de política territorial e infraestructuras, Jaime Montaner, por la que se aprobaba la adaptación revisión del PGOU de Córdoba, siendo alcalde de nuestra ciudad Herminio Trigo Aguilar, auténtico impulsor de éste durante su gestación, al ser el primer teniente de alcalde y concejal delegado de urbanismo desde 1983.
A raíz de las primeras elecciones municipales democráticas de 1979 se empieza a pensar de inmediato en acometer la revisión del Plan General de Ordenación Urbana de Córdoba de 1958, abriéndose un largo periodo de siete años en el que la ciudad transmite sus tensiones políticas −igual que sucede en el resto del país− al planeamiento urbanístico, ya que un gobierno municipal de izquierdas, primero en coalición, y luego con mayoría absoluta comunista con Julio Anguita como alcalde hasta 1985, intenta recoger criterios de justicia social en el nuevo PGOU, suscitando una reacción de oposición frontal en los grupos más conservadores de la ciudad , especialmente entre los empresarios que, a través de la Cámara de Comercio y la Confederación de Empresarios de Córdoba, plantearon un aluvión de recursos ante los Tribunales.
El equipo Tauco al que se encargó la revisión del PGOU, lo concibió como una manera de enmendar los desaciertos urbanísticos sufridos por la ciudad en el cuarto de siglo anterior, respondiendo a los modernos criterios según los cuales la planificación de un territorio resulta determinante para su desarrollo futuro, buscando que Córdoba tuviera un desarrollo más armónico, que evitase la estratificación de las clases sociales por barrios, y que no se disparara la especulación del suelo, y la ciudad tuviera mayores servicios y dotaciones.
En los primeros años de trabajo en el nuevo Plan, se mantuvo cierta actividad constructora y de edificación, sobre todo de viviendas sociales, pero, en 1983, al decretarse la suspensión de licencias con carácter cautelar en determinadas zonas de la ciudad, se produce la práctica inactividad del sector de la construcción, que emigra en gran parte hacia los florecientes proyectos de la costa malagueña.
Un aspecto que destacar en esta etapa previa a la revisión del PGOU de 1986, es el hecho de que el casco histórico, de enormes dimensiones (220 hectáreas), no sufrió, como ocurrió en otras ciudades españolas en esa misma época, grandes daños por edificaciones que rompieran el urbanismo tradicional o por destrozos de edificios con valor histórico.
En 1981, había un parque de viviendas de 78.446 viviendas, casi el 70% de las cuales fueron construidas entre los años 60 y 80, llegando a triplicarse la población de Córdoba en los últimos sesenta años. Un tiempo muy floreciente para la construcción, de alta especulación del suelo, y con un enorme peso de viviendas de protección oficial, tendencia que se invirtió, paradójicamente, una vez aprobada la Revisión del PGOU en 1986.
El PGOU de 1986 dividió la ciudad en 76 unidades de actuación y 67 actuaciones aisladas, 33 de las cuales se contemplaban para la zona centro, teniendo como previsión obtener para el Ayuntamiento 58.940 hectáreas de suelo y edificios para equipamiento, ya que, conforme a la nueva legislación urbanística, el Plan planteaba cesiones de suelo para equipamientos, zonas verdes y servicios públicos.
Este PGOU tuvo una importancia esencial para la evolución de Córdoba, diseñando un nuevo modelo de ciudad que propició un crecimiento racional de la misma, del cual disfrutamos actualmente, teniendo un criterio restrictivo en cuanto a la incorporación de nuevo suelo urbanizable, con objeto de aprovechar el existente, iniciándose con el mismo un control más riguroso sobre la aparición de restos arqueológicos.
Las líneas maestras del PGOU se situaron en torno a tres puntos de la ciudad:
1.- La nueva estación de Renfe, con su futuro -actual- emplazamiento, con vías soterradas y una gran cantidad de terrenos libres en el centro de Córdoba, que sirvió para eliminar las antiguas vías del tren con su suciedad, su peligro, su estética desarrollista, y su incomoda división de la ciudad en dos mitades, suprimiendo los pasos a nivel de Chínales y Almogávares, el viaducto del Brillante, haciendo posible la prolongación de la avenida del Gran Capitán, dando una nueva salida al tráfico procedente de la Sierra, el paso a nivel de las Margaritas, que permitiría unir la carretera de Trassierra y la Avenida de los Mozárabes, creándose allí la gran plaza que serviría de pórtico a la nueva estación y, por último, la construcción del único viaducto en altura que uniría Gran Vía Parque con la carretera de Trassierra, creando una nueva comunicación entre dos grandes zonas de la ciudad.
Esta importante operación urbanística, propició la creación de la avenida más grande de Córdoba: la avenida de la Libertad, de casi tres kilómetros de longitud, desde Carlos III hasta Medina Azahara.
En 1989 se firmó en un acto solemne en el Alcázar de los Reyes Cristianos, el Convenio entre Ayuntamiento, Junta de Andalucía y Gobierno central, para la remodelación de la red arterial ferroviaria a su paso por Córdoba. La aplicación de lo pactado supuso la obtención, en una franja que atravesaba la ciudad de este a oeste, de 487.350 metros cuadrados, la mayoría de propiedad municipal.
Los terrenos liberados de Renfe lograrían una ciudad en la que se ampliaría la centralidad, obteniendo zonas verdes y equipamientos para barrios densamente poblados, haciendo más fluidas las comunicaciones internas.
2.- El casco urbano, para el que se concibieron más de treinta actuaciones además de políticas de fomento de la rehabilitación de viviendas, obteniendo el Ayuntamiento mediante convenios y cesiones urbanísticas, suelo y edificios para uso de la ciudad. Cuatro grandes parques para Córdoba, el Tablero, la Asomadilla, Miralbaida y Miraflores, además del más valioso bosque relicto mediterráneo del Guadalquivir, el Patriarca. Y varios edificios históricos: Palacio de Orive, Casa de Carbonell -actual sede de Vimcorsa-, Convento junto a los Baños Califales, etc.
Surgieron nuevas urbanizaciones, como la barriada de Poniente, el barrio de Vista Alegre en torno al nuevo pabellón polideportivo, situando en su linde el nuevo cuartel del SEIS y el de la Policía Local, el renovado barrio de las Margaritas y las Moreras con una previsión de 7.000 viviendas de nueva construcción en torno a un nuevo gran centro comercial (Pryca-Sierra), dando lugar a un efecto de «cosido·», integrando otras urbanizaciones aisladas como el Parque Figueroa, Miralbaida, junto a la barriada de Electromecánicas, en la que estaba previsto que se construirían 600 viviendas, generando un importante núcleo de población, las viviendas de la Asomadilla, las de la zona cercana a Santa Rosa y Cruz de Juárez junto a un nuevo Instituto, etc.
Junto a ello, Córdoba iba a vivir también un proceso en el que se irían cubriendo los huecos del interior, dando lugar a iniciativas tan interesantes como, por ejemplo, las viviendas de San Cayetano, o las VPO que por iniciativa de la Caja Provincial se construirían en los antiguos terrenos de CEPANSA frente a la fábrica de cementos Asland.
3.- Y, por último, el río, para el que se proponía redactar un Plan Especial que buscaría los medios de hacerlo urbano, integrado y aprovechado para la ciudad. Y en sus márgenes, una gran zona verde que sería el pulmón del casco histórico.
La pretensión era que el río pasara a ser un elemento estructurador de la ciudad, en lugar de un elemento disgregador, como había venido siendo hasta entonces, y que el sur dejara de ser frontera.
Para ello, el tráfico de la Ribera se desviaría hacia el llamado «arco viario sur», en la otra margen del río, para convertir la Ribera en un auténtico paseo, con un gran centro comercial en el antiguo estadio del Arcángel para dar dinamismo a la zona, el traslado de la Feria de Mayo al Arenal -lo que tuvo lugar en 1994-, creando estructuras permanentes válidas para todo tipo de actividades ciudadanas, con un nuevo parque, el ya mencionado Parque de Miraflores con 100.000 metros cuadrados, un nuevo puente, el Puente del Arenal, que acercaría al Estadio Nuevo Arcángel y las instalaciones de Mercacórdoba, estableciéndose ya como objetivo que el Puente Romano fuera peatonal, como así se materializó a principios de éste siglo.
Como se puede apreciar, gracias al PGOU de 1986, en menos de 20 años Córdoba iba a pasar a ser una ciudad muy distinta, configurándose un nuevo modelo mucho más equilibrado y al servicio de sus habitantes.
*Abogada y académica
- Fallece a los 70 años el sacerdote lucentino José Gutiérrez tras una vida dedicada a la Iglesia
- El pueblo de Córdoba cuyos vecinos siguen llamándose como en tiempos de Roma
- La concejala Carmen González reduce su dedicación en el Ayuntamiento de Córdoba para incorporarse a un centro docente
- El insólito incidente en un vuelo de Vueling desde Barcelona que acabó con un pasajero expulsado
- Córdoba, a punto de recuperar el sorteo de viviendas protegidas: el Pleno aprobará la próxima semana el nuevo sistema
- Las obras del futuro hotel en la Casa de los Guzmanes de Córdoba continúan tras la demolición del cuerpo trasero
- La Aemet avisa de un importante cambio en el tiempo en Córdoba: el calor se prepara para decir adiós
- Un boleto sellado en el Centro Comercial La Sierra de Córdoba resulta premiado en el Euromillones
