Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Hoy

Abierta por vacaciones

Quiero decir que no me tomo vacaciones en ser asesinada; que no descanso de que me maten; que sigo abierta, pero abierta en canal por mi asesino. Puntual, aquí me tenéis, cada semana más o menos, fiel a la cita de que mi energúmeno vuelva a asesinarme. No me negaréis que no cumplo, por más que os escucho que el problema se va a resolver, pero que no hay que legislar en caliente. Por eso, ¡apañada voy con el calor que hace! ¡Pero qué anatomía tenéis! Quiero decir, ¡qué cara tenéis!, ¡qué jeta tenéis!, ¡qué morro tenéis!, ¡qué nariz tenéis!, ¡qué ojos tenéis!, ¡qué orejas tenéis!, ¡qué labia tenéis!, ¡qué boca tenéis... «¡para comerme mejor!». En vuestra soberbia del Olimpo de vuestro fatuo poder, ni siquiera sois capaces de ver que vuestros planes fallan, que por más que creo en vuestra labia de que os vote porque me vais a resolver el problema, ni siquiera tenéis la dignidad de reconocer que sólo servís para poses, para rayos uva, para modelitos; o sea, para nada. Y por eso, no dimitís y os vais a vuestra puñetera casa, que bien costeada que os la tengo a base de engañarme para que confíe en vosotros y vosotras. ¡Toma lenguaje inclusivo! Por eso, a veces, hasta dudo de si soy asesinada una y otra vez por mi energúmeno o por la desfachatez de vuestra cara dura. Aquí no dimite ni el lobo de Caperucita. Como decía aquel: quien se mueva no sale en la foto. O como dice ese nuevo jeta con su «hay cosas que no se pueden prever». Cincuenta años democráticos llevo siendo asesinada y cincuenta años viéndoos cómo os la montáis con vuestra palabrería a costa de mi sangre. Habéis conseguido que queramos convertirnos en masa y ya no le hagamos asco a comer la basura que cada día nos arrojáis. Ahora, en pleno agosto, con los incendios, lo de Ceuta, no hay noticias para mi asesinato. Ya ni lacitos morados, ni lágrimas de cocodrilo, ni discurseo de cartón piedra. Y yo, abierta por vacaciones, abierta en canal. Porque por más teatro que me hagáis, no tenéis ni idea, y por eso seguís ahí, dándole a la poltrona la forma de vuestro orondo culo de incompetencia. Y mañana, ése me volverá a asesinar y yo volveré a preguntarme cómo conseguís esa cara tan dura, esa satánica manera de pelotear con la verdad, de elaborar razonamientos con los que se carcajean hasta los simios. Repaso mi memoria asesinada, y os veo pasar, discurso tras discurso, con que no estoy sola, que denuncie, que tal ley y tal otra. ¡Hace tanto tiempo que tirasteis vuestra conciencia al basurero! Si es que alguna vez habéis tenido de eso. Pero ¡qué vais a tener, si vivís en la mentira y nos alimentáis de mentiras! Hasta ahí llega vuestra desfachatez y vuestra soberbia.

*Escritor

Tracking Pixel Contents