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Opinión | Escenario

Paseo marítimo

El paseo marítimo, cuyo nombre completo es Paseo Marítimo Rey de España, es la arteria deportiva de Fuengirola. Su construcción comenzó en los años 60 del siglo pasado y continuó ampliándose durante los 70. Lo llamaron así -Rey de España- durante el reinado de Juan Carlos I, pero al no haber añadido su nombre, sirve para cualquier rey; lo mismo puede referirse a un Austria, como Felipe II, que a un Borbón, como Felipe VI. Cuando sea reina, doña Leonor se quedará sin paseo marítimo. Ya veremos -Dios lo quiera, porque será señal de que estamos vivos- cómo se resuelve la cuestión. Lo cierto es que muchos de los habitantes de la localidad -propios y foráneos- lo utilizamos diariamente, ya andando, ya corriendo, ya paseando perros; también para ir de compras o comer: hay supermercados donde lo mismo venden pan que gafas de sol, cubitos, palas y rastrillos infantiles y vestidos ligeros -2 valen 10 euros-; y hay cafeterías y restaurantes. Esto es en una de las aceras, ya que en la acera pegada a la playa sólo hay chiringuitos.

Como digo, el Paseo Marítimo es la arteria deportiva, sobre todo por la mañana. Desde el amanecer e incluso antes, empieza a llenarse de gente que recorre alguna parte o la totalidad de los 7 Km. -es el más largo de Andalucía- que mide. Dependiendo del lugar en el que se incorporen, unos caminan hacia Carvajal y otros hacia la Playa del Castillo, pasando en uno u otro sentido por las de Santa Amalia, San Francisco, El Puerto, Los Boliches y Torreblanca. Anoto, como curiosidad, que esos 7 Km., a los que tengo bien tomada la medida del espacio y el tiempo que se tarda en recorrerlo a diversas velocidades, me sirvió de referencia cuando hice el Camino de Santiago. Así, por ejemplo, si la etapa que me tocaba era de 21km., ya sabía que era como recorrer tres veces el Paseo Marítimo. Puede parecer una tontería, pero me animaba mucho.

Salgo con Kira sobre las nueve y media de la mañana y aprovecho para comprar este periódico, para lo cual tengo que ir desde Carvajal a Los Boliches -unos 2km- y volver, claro. (Kira me retrasa mucho, porque quiere pararse en todos los árboles). Suelo coincidir con algunas personas que salen a la misma hora. Hay dos chicas que corren de maravilla. Es un gustazo ver lo sobradas que van. También coincido con amigos de Córdoba; hoy, precisamente, acabo de encontrarme con Alfonso Prieto Cuesta, mi médico de cabecera, y nos hemos felicitado mutuamente por hallarnos en una situación tan saludable, ejecutando, él más deprisa y con más brío que yo, un ejercicio tan magnífico y agradable, teniendo como telón de fondo la continua y relajarte visión del mar.

*Académica

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