Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Sin fronteras

Fiestas patronales oscenses de San Lorenzo

La persecución de Valeriano se cebó con inquina en prelados, presbíteros y diáconos. Tras la decapitación de Sixto, llegó el turno de Lorenzo, natural de Huesca. Era, como arcediano, custodio de bienes de la institución romana. Por orden del emperador fue martirizado y quemado en una parrilla a los diez días del mes sextil (agosto) del 258 d.c. Según la tradición, Hipólito trasladó los restos a Huesca, de la que es patrón, y en donde se veneran aún sus reliquias en una basílica construida en su honor en el mismo lugar en que sus padres, Orencio y Paciencia, tuvieron su casa.

La Fiesta Patronal de Huesca se celebra del 9 al 15 de agosto. Fue declarada de Interés Turístico Aragonés en 2001 y Nacional en 2005 debido a su valor cultural y a la especial consideración de su naturaleza etnológica y encanto turístico. Tuvo en su origen carácter religioso. En la Modernidad se celebraban corridas en el espacio cuadriforme del Campo del Toro; fue también una de las tres ferias comerciales de la urbe. De aquellas centurias data la primera noticia sobre los danzantes del santo y de los gigantes y cabezudos, cuya aparición aparece registrada en 1663. En el Ochocientos se fijan las bases de la fiesta tal y como la conocemos, popularizada desde entonces por las peñas. Estas lucían vestimenta blanca y pañoleta, fajín verdoso laurentino y cinta de igual color, así como albahaca en el ojal. En el desfile participan carrozas y bandas de música.

Al mediodía del día 9 comienzan las fiestas con la detonación del chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento (de los siglos XVI-XVII). La plaza aparece abarrotada de gente. Se saluda al santo y se le colocan las pañoletas, acto que cada año corre a cargo de una peña diferente. Por la tarde se cantan Las Completas. El día 10 se abre con el Rosario de la Aurora en la catedral gótica (siglos XIII-XVI) y una misa pontifical tras la que da comienzo la procesión. En esta se porta una efigie en plata del santo del siglo XVI, de autor desconocido, la cual incorpora en su parte inferior doce escenas inspiradas algunas en Durero. Salen en el cortejo, junto a la Real Cofradía de Caballeros de San Lorenzo y la del Santo Cristo de los Milagros y San Lorenzo Mártir, las mairalesas y los danzantes. En su cabeza marchan el tintinabulo y la umbela basilical, seguidos del clero con su obispo al frente, las cofradías, etc. Tras callejear por la ciudad, las autoridades se le unen en la plaza principal. Desde el Quinientos los danzantes le honran en ese día y en el siguiente ante la basílica de san Lorenzo, jaleados por el pueblo con el dance de paloteao (palos viejos y nuevos), el de las espadas, el de las cintas y el degollao. En el Alto Aragón los dances son muy complejos; en Huesca el baile con cintas es de lo más sencillo.

El día 11 se recuerda la entrada en la ciudad de labradores y hortelanos con sus carros. Durante las fiestas hay un sinfín de actividades, entre las que destacan las lidias (para algunos la mejor feria taurina de Aragón), actos musicales y otros relacionados con el folklore y los deportes, con competiciones de ciclismo, ajedrez, tiro, pesca. En la tarde del día 15 se hace al patrono la ofrenda floral de ramos de albahaca y frutos, protagonizada por grupos ataviados con trajes regionales. Por la noche las peñas con las charangas dicen adiós al santo con el "Adiós San Lorenzo, adiós", empapado todo por el perfume de albahaca.

*Catedrático

TEMAS

Tracking Pixel Contents