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Opinión | Punto y coma

Con golpes de pecho

España atraviesa uno de los peores momentos de su historia y muchos no tenemos el cuerpo para fiestas. Mientras algún político que hasta hace poco formaba parte de la cúpula de mando habita en Soto del Real, otros regresarán allí pronto y perderán la libertad condicional.

El hermano del presidente del Gobierno ha sido condenado recientemente por un delito de prevaricación administrativa; la esposa de aquel espera la celebración de un juicio por una causa compleja; el accidente de tren en el que murieron tantas personas en Adamuz derivó de la falta de inversión en infraestructuras, relacionada con la ausencia de unos presupuestos que nunca llegarán; cuando los valencianos aún no han recibido las ayudas prometidas, España arde de nuevo, y, para rematar, los ciudadanos ceutíes viven días de angustia porque en estos momentos simpatizamos a Marruecos menos que nunca. Sin embargo, el presidente tiene ánimo para recomendar canciones. Dice que su playlist es «bastante ecléctica», como el propio Gobierno de coalición. Afirma que lo hace «para que veáis un poco por dónde voy», pero lo cierto es que es complicado verlo, en tanto un día dice una cosa y, a los pocos minutos, la contraria.

Llegados a tal punto de desesperación, juguemos nosotros también al absurdo de las recomendaciones musicales cuando no tenemos la moral para farolillos. Nosotros le recomendaríamos escuchar, por ejemplo: «Cuba Libre», de Gloria Estefan; «Yo me quedo en Venezuela», de Carlos Baute; «Libertad sin ira», del añorado grupo onubense Jarcha, y «Con golpes de pecho» y «Se acabó», de la inigualable artista andaluza María Jiménez. Terminemos con un fuerte «¡Olé!» por esta mujer de garra, que abanderó un feminismo que, entre muchas otras cosas, también nos están robando.

*Lingüista

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