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Opinión

Lo que no es, en economía

El crecimiento económico es un concepto clave en la economía, del que he tratado en diferentes ocasiones en esta columna. Es el topping que se pone por encima de cualquier dulce y que hace que se te meta por los ojos por lo apetecible que parece o que ya no te dé la sensación de que va a estar tan bueno y no lo compres. Vamos, que, como se dice hoy en día, es «instagrameable» o no. La cuestión es que, muchas veces, aunque se te meta por los ojos y sea muy instagrameable, eso no garantiza que luego, al probarlo, esté bueno. Pues eso pasa continuamente con cada último dato de crecimiento económico que sale en España. Nuestro gobierno lo hace muy «instagrameable», pero no dicen lo malo que está cuando lo pruebas. A partir de eso, la pregunta que surge es por qué está malo cuando parece que está bueno.

En el 2025, se creció un 2,8%, prácticamente un punto por encima de la UE-27; mientras que el último dato de crecimiento económico del primer trimestre de 2026, nos indica que España sigue creciendo, ahora, a un ritmo de 0,6% de variación trimestral, cuando en la UE-27 se ha mantenido prácticamente igual. Este es el topping, crecemos y lo hacemos más que la UE. El problema sigue siendo el cómo. El año pasado se registró un déficit del 2,4%, con 1.698.222 millones de euros de deuda pública. Ese dinero lo debemos. En el primer trimestre de 2026, nuestra deuda ha crecido en 41.276 millones de euros adicionales. Por supuesto, es mentira lo que dicen sobre que no se pagan más impuestos, que solo los ricos pagan más o que aún tenemos que hacer un mayor esfuerzo fiscal para equipararnos a la UE. Hay un récord de recaudación impositiva que no deja de aumentar desde 2018. El Instituto Juan de Mariana tiene una publicación muy interesante que se llama Impuestómetro, y ahí reflejan como en España ha aumentado la presión fiscal en 3,4 puntos del PIB en ocho años, que esa subida se concentra en las rentas del trabajo, y que, como consecuencia directa, cada español paga 682 euros más al año de media. Estiman, de forma ilustrativa, que un individuo medio paga a lo largo de su vida aproximadamente 460.000 euros, es decir, unos 20 años de salario bruto mediano (el más frecuente en España).

Si seguimos mirando debajo del topping, en 2025 nuestra productividad por ocupado (equivalente) cayó un 0,3%. En el primer trimestre de 2026, ha vuelto a caer. Concretamente, ha descendido un 0,1% respecto al mismo trimestre del año anterior, según el Instituto de Estudios Económicos (IEE). De hecho, nuestra productividad por ocupado es un 3,4% inferior a la de 2019. Por tanto, crecemos no porque produzcamos más por trabajador, sino porque usamos más factores, ya sea más empleo, más horas, más población activa o más inversión. Por tanto, no estamos generando más valor por trabajador, lo que refleja que no estamos mejorando nuestra eficiencia. Es más, de todos los factores previos, en los últimos tres años la población activa ha aumentado en unos 1,4 millones netos, de los cuales aproximadamente el 50% son extranjeros. Este aumento de la población activa se debe al importante crecimiento de la población del país. Entre 2023 y la actualidad, somos 1,6 millones más de personas y de estos, un 78% son extranjeros. Aumentamos la producción porque hay más gente y, con ello, también aumentamos el consumo interno.

Pues ya estaría: más gastos públicos y más gente. Habrá expertos que defiendan que tener más personas en el país, no es malo. Ya sabemos que en economía todo depende. Nuestro principal problema es que solo el 40% de la población total trabaja en el sector privado, es decir, un 40% de la población mantiene al resto. Lo que ya se está viendo con este incremento, es una progresiva saturación de los servicios públicos, pese al récord de gastos e ingresos públicos, y una enorme presión sobre los precios de la vivienda, debido a la falta de oferta muy influida, además, por un intervencionismo descontrolado en este sector.

Estamos corriendo una maratón dopados y pensando que vamos muy bien e incluso mucho mejor que nuestros rivales, pero ya colapsaremos. La economía siempre responde.

*Profesora de Economía de la Universidad de Córdoba

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