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Opinión | Punto y coma

Ex

La preposición latina de ‘separación’ o de ‘origen’ ex ha recorrido un camino interesante hasta llegar al castellano. Uno de sus usos originarios se encontraba en la expresión Deus ex machina, que referenciaba un mecanismo especial que empleaban los autores de la tragedia griega para solucionar un conflicto que en sí mismo era insoluble de acuerdo con la lógica. Precisamente, esto es lo que necesitarían muchos políticos que andan metidos en verdaderos laberintos sin salida.

Actualmente, un uso curioso es el que, en la práctica, ha convertido ex en un sustantivo común en cuanto al género e invariable en número. El mecanismo que ha llevado a este uso es el de la elipsis, y, así, si en un principio se decía ‘mi exnovio’ o ‘mi exmujer’, ahora se puede aludir simplemente a ‘mi ex’. Es interesante hacer notar que la regulación gráfica académica ordena que la forma ex sea empleada como prefijo, si afecta a una sola palabra, pero separada, si acompaña a un grupo de palabras, que podría ser una especie de frase hecha o sintema, o bien producto de una combinación intencional momentánea por parte del usuario de la lengua. Así, se escribirá ‘el exministro’, pero, en cambio, ‘el ex primer ministro’.

Otro aspecto que conviene tener en cuenta es que este elemento con valor semántico de ‘cesación de un rasgo o categoría”, únicamente afecta a sustantivos, de modo que, aunque sí es posible decir ‘exmarido’, no son términos correctos *exbueno, ni *exlejos; es decir, ex no afecta a adjetivos calificativos ni a adverbios, y, normalmente, tampoco a los verbos. En fin, un ‘mal presidente malo’ podría llegar a ser ‘expresidente’ o ‘ex mal presidente’, pero nunca *exmalo. Está claro que, a veces, la gramática y la vida se entienden perfectamente.

*Lingüista

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