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Opinión | Punto y coma

Cuando cae el telón...

Llevamos mucho tiempo aprovechando este valioso espacio para denunciar públicamente aspectos de la sociedad que consideramos mejorables. Uno de ellos es el estado actual del sistema educativo español, o, quizás, el andaluz, habida cuenta de que la transferencia de competencias en materia educativa hace que en cada territorio los mecanismos de funcionamiento y las situaciones resultantes sean completamente diferentes.

El sistema educativo de nuestro país -y, concretamente, el de Andalucía- está conformado por todas aquellas personas que integran los diferentes gremios implicados. Se trata de un sistema jerárquico que trata de sostenerse a duras penas de abajo arriba sobre el lomo de funcionarios de carrera y empleados públicos, dirigidos mejor o peor por quienes consiguen ascender hacia arriba de un modo u otro. Puesto que podemos tratar el asunto con cierto conocimiento de causa, hoy nos atrevemos a reflexionar sobre el papel que desempeñan algunos integrantes de los equipos directivos de los colegios e institutos de Andalucía. Es evidente que no debe de ser tarea fácil actuar en un escenario en el que, además de satisfacer al productor que renueva el cargo de apuntador, se quiere contentar, aunque sea en apariencia, a quienes ocupan el escenario, el patio de butacas, la platea, el anfiteatro y a aquellos a los que se envía deliberadamente al gallinero.

Ahora bien, conviene recordar que el teatro es un arte efímero, pues todas las funciones terminan; que los aplausos, cuando los hay, apenas duran unos minutos y que muchos espectadores olvidan pronto el argumento de las obras. Eso sí, en el teatro, como en la vida, cuando cae el telón, las jerarquías se desvanecen y dejan paso a la conciencia con la que cada cual abandona las tablas.

*Lingüista

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