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Opinión | Caligrafía

Aclimatados

Córdoba, julio de 2026. Una cordobesa se dirige a su marido. Salgo, ahora vengo-dice. ¿Pero cómo vas a salir con cuarenta y cinco grados? Como si son cincuenta, tengo que hacer un mandado. Además el ministerio dice que los cordobeses estamos aclimatados a 41,3 como factor local, cuatro grados ni me afectan. Eso lo notan en Santander, yo soy una máquina genética de soportar calor, una fremen-contesta. ¿Tu abuela no era de Santander?-pregunta él. ¡Que me dejes en paz, que estoy aclimatada! ¡Un grado más que el año pasado! ¡Y más que lo estaré, el año que viene soportaremos 42 y pondremos en su sitio a la campiña de Sevilla!-exclama. Si los niños, mira lo que te digo, si los niños han estado sin aire en el colegio y a puro sol en el patio, pues bien que han estado, que se aclimaten. Los trabajadores, que se aclimaten. Que esto no es la Bizkaia litoral, esto es Córdoba, aquí esto es lo normal. Pero-dice el marido-, ¿tienes al menos un refugio climático en tu ruta? El Corte Inglés-dice ella. Me refiero a uno de los 8 oficiales-responde angustiado. ¡Ah! No lo sé. ¿Los chorros de Las Tendillas son oficiales? ¿Qué horario tienen?-pregunta. Mari Carmen, por favor te lo pido-implora el marido. Triangula al menos Fuensanta, Biblioteca y Recepción de Visitantes y llévate el bonobús. Y ella: ¿Al visitantes? ¿Con los turistas? ¡Faltaría más! Como mucho el Cívico Norte, si me dejan meter un cono del McDonald’s. ¿Sabes que hay más castillos en España que McDonald’s en Estados Unidos?-añade, soñadora. ¡Quédate aquí con el ventilador de techo, Mari Carmen!-suplica. Ella lo mira con desdén, pensativa. Aclimátate, Rafael-dice. Vete aclimatando.

*Académico

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