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Opinión | Cielo abierto

Caballero Bonald en la Feria del Libro

Volver a escuchar en la Feria del Libro de Madrid la voz telúrica de José Manuel Caballero Bonald ha tenido algo de percusión interna, de regreso a músicas alzadas que nos siguen elevando, de gratitud al cabo de los tiempos con guerras que no hemos perdido. Hay una estación para el retorno del héroe mítico de Argónida, del escritor de la memoria, flamencólogo, editor y, sobre todo, poeta. En 2026 se cumple el centenario de su nacimiento y por eso Ignacio Elguero, un director de orquesta capaz de levantar una sinfonía con un micrófono, nos reúne a varios amigos de Pepe Caballero, de distintas edades y frecuencias, para hablar de él y recordarlo. En la caseta de RTVE, hace una semana, estamos Javier Lostalé, Javier Rodríguez Marcos, José Mercé, Chus Visor y yo. Todos le queremos, pero seguramente Chus es quien más lo conoce. Nos acompaña Eva Orúe, directora de la feria, con los asientos del público ocupados y la gente deteniéndose cuando sale la voz de Pepe, hablando o recitando, que es lo mismo. Lo pasamos muy bien, contamos anécdotas de Pepe y coincidimos en varios asuntos esenciales, como que aún no se le ha hecho justicia y que su barroquismo es ley suprema de exigencia verbal.

Descrédito del héroe se publica en 1977, cuando tengo un año. Tres décadas después Pepe me hace el regalo de pedirme un largo epílogo para una nueva edición de Descrédito, el libro en el que Pepe comienza a ser, definitivamente, Caballero Bonald. Ya hay pulso poético en Las adivinaciones, su libro de Adonáis; pero, desde Descrédito del héroe, tienes ahí la noche como territorio de revelación, y también rebelión, contra la grisura y la mediocridad. Sus novelas son realismo mágico pasado por Tartessos y sus memorias nos llevan hasta él, sintiéndolo cerca, esperándonos al otro lado de la marisma.

Es una tarde hermosa en el Retiro con tu vestido blanco, pero qué extraño es todo. Cuando comienzo a publicar, Caballero Bonald es una presencia en mis manuales de literatura, donde sigue estando, pero después de haber pasado por mi vida, y por tantas otras muy queridas, como un trallazo de generosidad, humanidad y cariño. En los últimos años deja la novela y concentra su fuerza literaria, que es mucha, en la poesía. Por eso su cierre es portentoso: Manual de infractores, La noche no tiene paredes, Entreguerras. El programa es magnífico y está en RNE audio: acaba siendo una tertulia literaria, reímos, sólo nos falta brindar con él con una manzanilla. Qué alegría haberte disfrutado mientras toda la noche oímos pasar pájaros. Esta Feria lo volvemos a sentir cerca y lo escuchamos, al hilo de la conversación que aún continúa, en un Madrid que ya no sigue siendo el que vivió y aún le pertenece.

*Escritor

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