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Opinión | Tormenta de verano

Refugiados

La víspera del Día Mundial del Refugiado, que se celebra mañana, pone de manifiesto cómo el sistema de protección internacional se enfrenta a una de sus mayores encrucijadas históricas. La publicación del último informe de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha puesto cifras definitivas a un escenario profundamente contradictorio: mientras España se consolida como el tercer país de la Unión Europea con mayor volumen de solicitudes de protección, detrás de Alemania y Francia, las autoridades nacionales apenas aprueban una de cada nueve peticiones, es decir el 11 % frente al 35 % de concesiones de la media europea. Teniendo en cuenta, por ejemplo, que en nuestra provincia es misión imposible conseguir una cita previa para presentar la solicitud o renovar la vigente porque están bloqueados los mecanismos digitales de acceso, como ha denunciado el Colegio de la Abogacía. Todo ello con un nuevo Reglamento Europeo de Retorno que prioriza las devoluciones y autoriza las detenciones en centros ubicados en terceros países con escasas garantías.

Las cifras de solicitantes, 144.000 en 2025, han disminuido en un 13 % respecto del año anterior, tanto por los acuerdos internacionales de contención como por las trabas administrativas. Mientras las fronteras de Europa se cierran jurídica y físicamente, el panorama internacional empeora de forma sistemática. La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) recuerda en este 20 de junio que más de 123 millones de personas viven desplazadas de manera forzosa en el planeta a causa de los conflictos armados, persecuciones y violaciones extremas de los derechos humanos. El epicentro de la emergencia humanitaria se concentra en crisis enquistadas como las de Siria, Afganistán, Sudán y Ucrania, a las que se han sumado los recientes recrudecimientos bélicos en la región del Sahel y Oriente Próximo. Hace poco atendí a una familia de Haití que huyó de la violencia de su país, escapando con lo puesto tras que le quemaran la vivienda, llegando a un pueblo de la provincia donde se han integrado con la buena acogida y el sentido cívico y humanitario de sus vecinos.

El Día Mundial del Refugiado concluye este año con una llamada urgente de la sociedad civil para articular vías legales y seguras de acceso a la protección internacional, necesaria cuando existe un riesgo real para la integridad y la vida. De lo contrario, advierten los expertos en derecho internacional, la desconexión entre el elevado número de solicitantes y la paupérrima tasa de concesiones oficiales seguirá empujando a miles de personas vulnerables hacia la total exclusión social y la precariedad administrativa. Ojalá que el respeto a la dignidad de la persona, de la que tanto nos habla León XIV en sus aplaudidos discursos, sea referente y guía para los responsables públicos.

*Abogado y mediador

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