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Opinión | Punto y coma

Oposiciones y lestrigones

Una «oposición» es un ‘conjunto de pruebas selectivas en que los aspirantes a un puesto de trabajo muestran su competencia, que es juzgada por un tribunal’. Esta palabra es sinónima de «resistencia», «enfrentamiento», u «obstrucción». En efecto, se necesita mucha resistencia para asumir la constante carga de trabajo que llevan consigo los proyectos de esta envergadura.

A pesar de todo, cada año son muchas las personas que deciden iniciar un camino que dirige hacia zonas desconocidas durante un tiempo que también se desconoce. Y es que hay seres humanos que poseen el coraje que se requiere para luchar contra unos rivales que son invisibles para el aspirante que estudia a solas durante meses o años. Por otro lado, normalmente son públicos los contenidos y formatos de las pruebas mediante las que el candidato será juzgado por un tribunal que debería estar formado por personas capacitadas para hacerlo. Ahora bien, es difícil asegurar este último dato, pues, en ocasiones, no se sabe si quienes fueron nombrados para semejante tarea podrán valorar justamente la competencia de quienes opositan. Este tema suele herir sensibilidades, sobre todo cuando hay sospechas de la existencia de chanchullos, tejemanejes, trapicheos o trampas en cualquier proceso de selección.

Como si de un deporte se tratase, cuando uno llega a la meta volante o final de las oposiciones, siente tanta extenuación que necesita recuperar el equilibrio cuanto antes. Por ello, nos hemos admirado recientemente al saber que uno de los juicios más mediáticos de esta semana está teniendo lugar porque una persona tuvo el valor de plantar cara en una batalla que probablemente tenga perdida. Eso sí que es tener valentía para encarar las oposiciones e, incluso, a los lestrigones.

*Lingüista

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