Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Cielo abierto

Córdoba

Jaime Siles, Premio Reina Sofía

Cabalga Jaime Siles en la airada tragedia luminosa de los caballos locos. Es un fuego verbal con su meditación, ante una colección sonora de tapices en la que el ritmo enmarca un encuentro con voces talladas en la piedra. La suya es una obra que propicia estados de intimidad con la voz que anida al otro lado, a través de un diálogo lingüístico con una permanente madeja de emoción. Ha ganado el Premio Reina Sofía tras recibir el Premio Federico García Lorca. Pienso en esos caballos que galopan atropelladamente: puedo verlo ahora en el taxi, recitando el poema a Javier Lostalé, que lo recoge en el aeropuerto de Barajas, una tarde lejana a finales de los sesenta, antes de ir al Café Gijón. Sus patas encendidas, al herir el aire sus crines despeinadas o al tender como sábanas sus alientos de fuego. Ni la muerte los cubre, porque esos versos siempre se levantan y trotan por regiones donde el oro se funde con las llamas del centro de la tierra.

Jaime Siles encarna el cauce palatino de los novísimos, su conversación humanista con el mundo clásico. En Córdoba ha sido siempre muy querido por el diálogo poético natural entre su generación y Cántico, pero también por su defensa admirativa y leal del magisterio del poeta cordobés Manuel Álvarez Ortega, al que tanto trata en el Gijón, en esa humareda apresurada en la que leías un poema o te lo leían. Manuel Álvarez Ortega, el poeta traductor de los simbolistas franceses que lega todo a Córdoba, encontrará el cariño y el reconocimiento en aquel grupo de jóvenes poetas. Ni la muerte los cubre a los caballos locos. Tampoco a los poetas que dibujan la vida con nosotros.

Todo en Jaime Siles ha sido un premio extraordinario, desde su licenciatura en Filología Clásica hasta el doctorado, con su tesis Léxico de las inscripciones Ibéricas, pionera en el estudio de una lengua prerromana, el ibérico, que parece también el título de un libro de versos. Vendrán traducciones, libros de poemas: Génesis de la luz, su Canon mítico, Biografía sola, Alegoría, Música de agua, que obtiene el Premio de la Crítica del País Valenciano y Premio de la Crítica Nacional, Semáforos, semáforos, su Premio Loewe, o Himnos Tardíos, que gana el Premio Internacional Generación del 27. Pasos en la nieve, Galería de rara antigüedad y Arquitectura oblicua son títulos recientes que nombran y perfilan su creación de órbitas celestes que encuentran siempre el centro de sí mismas en la existencia humana, ese volcán de la creación a la vida. Los caballos galopan hundiéndose en el mar: son delfines vulnerados de tristeza. Esto es un poema circular, de un poeta eternamente joven, que sigue levantando su nube de polvo en la carrera que nunca conducirá al olvido.

*Escritor

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents